InicioSeccionesEditorialAbsurdo ultimátum de la COB al gobierno

Absurdo ultimátum de la COB al gobierno

La obsoleta dirigencia de la Central Obrera Boliviana (C0B) dio un ultimátum al presidente Rodrigo Paz, para que atienda una serie de requerimientos cuestionables. Solo así, afirman dirigentes de esa entidad laboral desprestigiada, se podría poner fin al inhumano bloqueo de carreteras que dura cincuenta días.
La amenaza velada que implica hacer pedidos alejados de la realidad, no deja de causar malestar en la población, porque la COB no tiene atribución para exigencias extremas, a no ser que se trate de un golpe de Estado, por desconocer el resultado de las elecciones generales del año pasado. Al margen de esos caprichos cobistas y de organizaciones de campesinos y otras, resulta curioso que, en este caso, los derrotados con el cambio de gobiernos masistas pongan condiciones a los victoriosos. Es algo insólito porque violaría condiciones establecidas por el sistema democrático.
No se puede, pues, ultimar a un gobierno para que se rinda y el país vuelva a ser víctima de nefastas políticas populistas, demanda que significaría perder el sentido de la lógica más elemental. Al parecer, a los organizadores de los perversos bloqueos de caminos olvidan los pasados veinte años de caos, obra de los gobiernos masistas de Evo Morales Ayma y Luis Arce Catacora, los que han hecho polvo todos los principios de moral política.
En realidad, el prolongado paro de los “movimientos sociales”, permanece en alguna medida, pero no va a prosperar por más ultimátum que hagan dirigentes de la COB, entidad que ha perdido el rumbo desde hace tiempo. En síntesis, ya no representa a los obreros del país y tiene una visión distinta a la del pasado glorioso. Hoy actúa más por intereses de un populismo trasnochado.
Por otro lado, la COB actual ha quedado desprestigiada por su colaboración activa durante los gobiernos del MAS, apoyándolos y recibiendo una serie de beneficios que han sido objeto de severas críticas de la opinión pública. Ahora apoya particularmente un cerco a la ciudad de La Paz, sin tener la menor consideración humana. Al mismo tiempo, ese proyecto golpista no tiene orientación, más parece que se trata de caprichos de cobistas, grupos de campesinos y otros que quieren favorecerse ilimitadamente, sin pensar en la mayoría de la población o en la democracia.
La COB ha perdido respetabilidad por haber cogobernado con regímenes reaccionarios y, en especial, con el de Evo Morales, al cual se vendió a cambio de regalos y corrupción. Por otro lado, la Central Obrera llegó a su grado máximo de decadencia y es por erradas decisiones de dirigentes que no quieren dejar de quedar ligados a esferas de poder. Es más, de entidad progresista respetable, se ha convertido en organización residual.
De ahí que el ultimátum de la vieja COB al gobierno, lanzado por su dirección actual, peca de absurdo, mucho más por la grave crisis que ha provocado, por lo que es objeto del desprecio de la población afectada. En especial, la Central Obrera carece de perspectiva histórica, por dedicarse a fomentar acciones violentas. Hoy se muestra plenamente reaccionaria.

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