Por: Gema Sánchez, psicóloga
El amor en pareja es una emoción viva y cambiante que varía a nivel físico, mental y emocional. Construir una relación sana, gratificante y alejada del sufrimiento requiere la conjugación de tres componentes clave: atracción física, compromiso y cercanía. Aunque distintos autores nombran estos elementos de forma diferente, en esencia hacen referencia a los mismos pilares conceptuales.
Origen del vínculo
El amor no se puede forzar; inicia con la atracción física, la similitud y la cercanía entre dos personas. Para que una relación perdure, es necesario un entendimiento mutuo en el que ambos sean más parecidos que diferentes. Cuanto mayor sea la conexión a nivel físico, emocional e intelectual, existirá una mayor probabilidad de crecimiento mutuo y estabilidad a largo plazo.
Tres componentes según los expertos
Para explicar la estructura del amor completo, la psicología se apoya en dos grandes teorías que coinciden en sus fundamentos esenciales:
- Cercanía o Intimidad (Philia)
Es el deseo de dar, recibir, compartir y promover el acercamiento mutuo.
Representa el vínculo afectivo y la amistad dentro de la pareja. Nace cuando las personas se muestran tal como son, basándose en la confianza y la aceptación. La intimidad fomenta la felicidad, permite revelar aspectos privados, mostrar vulnerabilidad y buscar activamente el bienestar del otro.
- Atracción física o Pasión (Eros)
Es el deseo intenso, romántico y sexual, acompañado de excitación psicológica y una
Es la «chispa» que diferencia una relación romántica de una simple amistad. Según Robert Sternberg, es el componente que se desarrolla más rápido, pero también el que más rápido se desvanece. Por su parte, Walter Riso define este elemento (Eros) como la faceta más egoísta del amor, enfocada en el anhelo del «yo» por poseer al otro. Por sí sola, la pasión no basta para sostener un proyecto duradero.
- Compromiso o Ternura (Ágape)
Es la decisión consciente de amar a alguien y mantener dicha promesa a través del tiempo.
Se manifiesta mediante la fidelidad, la lealtad, la ternura y la responsabilidad. Es el factor estabilizador de la pareja que permite proyectar un plan de vida conjunto, compartir metas a largo plazo o formar una familia. Aunque puede tambalearse si la pasión inicial disminuye, tiende a fortalecerse mediante la intimidad.
El reto de mantener el equilibrio
De acuerdo con la teoría triangular de Sternberg, aunque se pueden experimentar relaciones en las cuales solo aparezcan uno o dos de estos elementos, la coexistencia de los tres es obligatoria para hablar de un amor completo. Mantener este equilibrio suele ser más difícil que alcanzarlo. Los expertos enfatizan que para evitar la decadencia del vínculo es indispensable traducir el afecto en acciones cotidianas; en palabras de Sternberg: «Sin expresión, hasta el amor más grande puede morir».
La meta ideal de una pareja plena se sintetiza en la célebre premisa de Walter Riso: lograr la combinación perfecta que permita «hacer el amor (Eros) con la pareja ideal (Philia) con mucha ternura (Ágape)».
