Es innegable que Evo Morales, la COB reaccionaria, la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz “Túpac Katari” y otros ansían desesperadamente conducir a masas de campesinos, obreros y gremiales a una masacre, para imponer su deseo de llegar al poder mediante la movilización de esos sectores sociales. Pero es una táctica equivocada para volver al poder, con acciones violentas, como sucedió en el pasado reciente en Senkata, Sacaba y otros lugares. Es decir que recurren a pretextos desesperados para no perder los beneficios que tenían durante los gobiernos populistas de Evo Morales y Luis Arce, los cuales dilapidaron la enorme cantidad de dinero recibido por la venta de gas a países vecinos.
Esos dirigentes que propician la convulsión social actual, sin embargo, carecen de nociones políticas y actúan de manera espontánea e inconsciente. Y les falta mucho para dirigir un partido político o manejar un gobierno. Al respecto, vale citar las palabras de Víctor Paz Estenssoro en el Parlamento, en 1945, donde sostuvo, consecuente con los trabajadores, lo siguiente:
“Por lo general, los hombres de la clase oprimida nunca son los que logran mejoras para su propia clase y esto por una razón muy sencilla: los hombres de una clase oprimida no tienen posibilidades económicas, ni siquiera para elevarse culturalmente y desarrollar su personalidad, menos podrán efectuar una reforma o una revolución. Si alguno individualmente se sitúa en un nivel superior… generalmente se asimila a la clase dominante o se convierte en un caudillo paternalista”.
Al parecer, los autores de los actuales paros de actividades, bloqueos de carreteras, marchas de protesta, actos de violencia en el país, usan una táctica de viejo origen que solo sirve para hacer prevalecer intereses mezquinos. Vale decir, buscan popularidad a costa de la vida de los trabajadores, lo que es repudiable, pues no se toma en cuenta los derechos a la vida, al trabajo y al libre tránsito de la mayoría de la población.
Pero semejante conducta reaccionaria, fascista, no ha logrado hacer “pisar el palito” al gobierno de Rodrigo Paz, que ha mantenido una paciencia extrema ante las provocaciones ya conocidas y llevadas a efecto sin escrúpulos por organizaciones sociales lideradas por la COB. Lo peor es que quienes han organizado la convulsión social, después se lavan las manos diciendo que los resultados de esas medidas de presión no fueron obra de los atacantes, sino de los atacados. Además, sin remordimiento, declaran que las “bases” han rebasado a los dirigentes sindicales y que ellas han decidido mantener los bloqueos de carreteras que agobian a varias poblaciones. También los bloqueadores manifiestan que se movilizan con recursos propios, lo que resulta muy difícil de creer, pues ya han trascurrido más de cuarenta días de protesta y los gastos con seguridad son elevados.
Por ello la declaratoria del estado de excepción merece máxima atención, para evitar el derrame de sangre que esperan los sediciosos.
Evo y COB buscan derrame de sangre
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