Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia, o sea el monto de dinero que produce el país, llegó en 2025 aproximadamente a 55.000 millones de dólares. Pero esa cantidad de dinero se encontraba en disminución debido a gastos excesivos del gobierno anterior, para atender sus necesidades. Es decir que ese PIB estaba bajando.
Esos datos, en números redondos, revelan que, a medida que pasa el tiempo, Bolivia gasta más de lo que produce. Esas cifras son alarmantes, pero no son tomadas en cuenta por algunos sectores sociales que se empeñan en producir menos y causar daños a la economía, lo cual no solo perjudica al Estado, sino que es una especie de castigo a obreros, gremiales y trabajadores en general.
La crisis de mayo de este año ha sido dirigida, especialmente, a bajar la producción, o sea el PIB. El asunto ha causado el desprestigio de Bolivia en el exterior, la debilitación de las reservas monetarias. En particular, las actuales medidas de presión, como paros y bloqueos de vías, determinadas por dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), impiden que acaben las desgracias para Bolivia.
Es innegable que los paros de actividades, las marchas de protesta, los bloqueos, de caminos, etc., ocasionan pérdidas diarias que llegan a millones de dólares al mes. El monto de las pérdidas depende de la magnitud de la convulsión social en cada región en conflicto con el gobierno de Rodrigo Paz. Por tanto, si son sumadas las pérdidas diarias durante 30 días, se puede encontrar enormes daños económicos.
Sin embargo, si se considera la pérdida del total de dólares, debido a las medidas irracionales adoptadas por dirigentes de la COB y sectores afines, es indudable que han causado grave daño al país, a sectores productivos, organizaciones gremiales, al pueblo en general. Es más, esos dirigentes actúan en forma impune porque recurren a amenazas de sectores radicales para ponerse a salvo.
Lo cierto es que las movilizaciones sociales de mayo, así como los bloqueos de caminos, causaron pérdidas millonarias a un país pobre como el nuestro, por lo que los dirigentes cobistas deberían asumir su responsabilidad por los perjuicios ocasionados. Por otra parte, penden sobre ellos demandas de sanciones penales correspondientes.
Las marchas y bloqueos, ordenados por jefes de la COB atentan contra el derecho a la vida, al trabajo y al libre tránsito establecidos por el orden legal. Que el país haya dejado de producir durante treinta días y más, requiere la máxima atención del gobierno y la justicia, pero en especial de los trabajadores.
También originaron hambre en La Paz y otras ciudades, donde viven millones de personas. Lo peor es que las medidas de presión hicieron perder alrededor de 2.000 millones de dólares solo en mayo, por lo que es necesario iniciar procesos judiciales, para que los dirigentes de la COB no vuelvan a ser protagonistas de delitos de esa naturaleza y mediten sobre sus responsabilidades. Que no se repitan actos de vandalismo y extrema violencia.
Pérdidas millonarias ocasiona la COB
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