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Asamblea Constituyente, necesidad imperiosa

Cuando un país como Bolivia enfrenta una rebelión social, una solución posible es la organización de un gobierno provisional de notables personalidades que no permita vacío de poder y canalice los acontecimientos siguientes. Una medida política que implique la formación del gobierno provisional puede ser efectiva. Más aún si un nuevo gobierno signifique un cambio político que aplaque el levantamiento político social que, cuando no es bien conducida, provoca daños irreparables.

En ese sentido, el gobierno provisional tendría todos los poderes para aplicar las medidas que conduzcan al mantenimiento del orden, hasta cumplir la principal tarea a la que está destinado. De esa manera, el funcionamiento de ese tipo de gobierno es de suma importancia. En efecto, su principal tarea consiste en llamar a elecciones libres, con voto universal, es decir con las más amplias libertades que representen la voluntad popular, También tiene que decidir la formación de una Asamblea Constituyente, destinada a cumplir objetivos, estudiar y plantear una nueva Constitución Política, que reorganice al país de acuerdo con la realidad nacional y al margen de cualquier mero subjetivismo o ideologías fracasadas como el socialismo.

En el actual caso boliviano, tanto el gobierno provisional como la Asamblea Constituyente se  limitarán a plantear los objetivos de un programa mínimo, que consiste en una revolución democrática, dejando de lado cualquier propuesta de discutir un proyecto socialista, que sería un absurdo inaceptable, por el gran atraso económico y político que muestra el país, cuyos principales autores, en los pasados veinte años, son los gobiernos del MAS, y porque no existe una clase obrera avanzada, pues solo está en formación. Únicamente así el país podrá salir del círculo vicioso en que se encuentra desde hace tiempo y corregir errores políticos, como los que han originado numerosos golpes de Estado, etc.

Se debe subrayar que, si el movimiento social no cumple su misión histórica, que es la formación del gobierno provisional y la organización de una Asamblea Constituyente, se volverá a producir, indefectiblemente en otra oportunidad, la rebelión popular, hasta cumplir sus objetivos a plenitud.

Finalmente, ante una crítica situación como la actual, cuando sectores sociales liderados por la Central Obrera Boliviana (COB) se empecinan con pedir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, desconociendo la voluntad popular expresada en las urnas, se espera medidas efectivas que realmente acaben con el inhumano cerco a La Paz y el bloqueo de carreteras en otras regiones del país. Y toda iniciativa que lleve a lograr una solución al actual estado de convulsión social, merece la mayor atención, por parte de gobernantes y gobernados.

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