El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, evitó calificar el corredor humanitario “Banderas Blancas” como un éxito o un fracaso y aseguró que la principal prioridad del operativo fue resguardar la vida de los ciudadanos y evitar una escalada de violencia durante los bloqueos.
Durante una entrevista en Radio Panamericana, la autoridad explicó que el corredor fue organizado para intentar garantizar el ingreso de alimentos, combustible, medicinas y oxígeno hacia las ciudades de La Paz y El Alto, afectadas por las medidas de presión instaladas en distintas rutas del país.
“No lo evalúo ni como éxito ni como fracaso”, sostuvo Zamora al referirse al operativo realizado entre La Paz y Oruro.
La autoridad señaló que el convoy logró avanzar por varios sectores acompañado por policías, militares, medios de comunicación y ciudadanos que se fueron sumando al recorrido. Sin embargo, indicó que el operativo tuvo que replegarse tras registrarse hechos de violencia y amenazas contra la caravana.
“Pensamos en la vida”, afirmó el ministro al explicar que la decisión de retroceder se tomó para evitar mayores riesgos contra civiles y efectivos desplazados durante el corredor.
En ese contexto, Zamora defendió la decisión del Gobierno de evitar el uso de fuerza letal durante el operativo y aseguró que únicamente se utilizaron agentes antidisturbios para resguardar a las personas que participaban en el recorrido. “No queremos más muertos en Bolivia”, señaló.
Asimismo, consideró que una intervención basada únicamente en la “mano dura” no solucionará el conflicto y podría generar mayores niveles de confrontación.
El ministro insistió en que el diálogo debe continuar siendo el principal mecanismo para enfrentar la crisis, aunque reconoció que existen sectores con los que resulta difícil alcanzar acuerdos. “El diálogo siempre tiene que ser el camino”, manifestó.
Durante la entrevista, la autoridad también lamentó el nivel de conflictividad que atraviesa el país y afirmó que los bloqueos están perjudicando directamente a la población debido a las dificultades para acceder a productos básicos y servicios esenciales. “Estamos en un periodo de autodestrucción”, concluyó.
