Moscú reaccionó con cautela ante la victoria de Peter Magyar y su partido de centroderecha Tisza, que logró más del 53% de los votos en las elecciones generales del domingo.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró que Rusia espera establecer un diálogo «amistoso y mutuamente beneficioso» con el nuevo liderazgo, subrayando la importancia de finalizar proyectos conjuntos, especialmente en el sector energético.
La derrota de Viktor Orbán marca el fin de una gestión que fue el principal obstáculo para Bruselas en cuanto a las sanciones contra Rusia y la ayuda militar a Ucrania.
Mientras Orbán mantenía un rumbo independiente y bloqueaba paquetes de préstamos para Kiev, el futuro primer ministro Magyar aún no ha definido con claridad su postura internacional, dejando en el aire si Hungría mantendrá su política de cercanía con el Kremlin o se alineará totalmente con la Unión Europea. (Agencias)
