El presidente de Chile, José Antonio Kast, justificó la decisión de no realizar homenajes ni actos oficiales al cumplirse 53 años del golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende.
En declaraciones públicas, el mandatario llamó a la población a mirar hacia el futuro y dar prioridad a las políticas públicas destinadas a la calidad de vida, marcando un quiebre con la tradición conmemorativa mantenida por los ejecutivos chilenos desde el retorno a la democracia en 1990.
En contraposición, el expresidente Gabriel Boric asistió al Cementerio General de Santiago para rendir homenaje a Allende y a las víctimas de la dictadura militar.
Durante la jornada, la oposición y diversas organizaciones sociales enfatizaron la importancia de la memoria histórica, mientras el actual gobierno mantuvo una agenda centrada en actividades regionales. (Europa Press)
