Después de ser motivo de debates en la Asamblea Legislativa, finalmente la Ley 157 fue promulgada por el presidente Rodrigo Paz. El interés de esa norma —remitida al Legislativo durante el gobierno de Luis Arce Catacora— es agilizar los créditos para campesinos que tienen pequeñas propiedades, de tal forma que puedan obtener dinero para mejorar su producción dirigida a los mercados urbanos. Esa ley no pudo prosperar desde hace más de dos años, pasando por las Cámaras de Diputados y Senadores para su tratamiento.
Con la Ley 157, el campesino productor puede convertir su título de propiedad de tierra de pequeño a mediano ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), lo puede hacer voluntariamente y sin costo. Así podrá tener acceso al crédito bancario, posibilidad de la que fue privado, durante los gobiernos “masistas”, por la Constitución Política vigente desde 2009. Esa medida había paralizado la agricultura, en particular en la zona andina y valles del país, causando grave daño a la economía nacional, así como redujo el abastecimiento de alimentos a mercados internos. Es más, determinó que, ante la escasez de alimentos, apareciese el gran contrabando de alimentos. Al mismo tiempo, los gobiernos del MAS se vieron obligados a hacer grandes importaciones de alimentos, así como autorizar importaciones privadas de alimentos. Tal disposición fue criticada porque era discriminatoria, antieconómica y, además, afectó los ingresos tributarios para el Estado.
La prohibición para la venta de tierras dotadas por la reforma agraria de 1953 a campesinos, pequeños propietarios, ya había sido puesta en aplicación por el gobierno de René Barrientos y solo fue elevada a rango constitucional por el gobierno de Evo Morales, sin posibilidad de que pudiese ser reformada, abrogada o derogada.
En el debate sobre la Ley 157 había hay dos corrientes parlamentarias. Una quería una reforma superficial y la otra solo modificaciones secundarias, sin que el punto central del proyecto pueda ser resuelto para que los campesinos tengan acceso al crédito bancario. Para que se devuelva a los campesinos no solo el derecho de propiedad, sino también la misma tierra, porque si ellos no pueden vender sus parcelas, dejan de ser propietarios.
De esa manera, mientras los grandes dueños de tierras pueden venderlas y obtener grandes créditos, los productores agrícolas pequeños no podían obtener créditos ni vender sus terrenos, lo cual implica empobrecimiento y discriminación. Hoy con la promulgación de dicha norma, los pequeños agricultores recuperan sus derechos económicos en alguna medida.
Finalmente, si la reforma agraria de 1953, liberó al campesino y liberó las tierras, ahora se espera que mejore la situación de los campesinos que requieren financiamiento para producir más en sus parcelas, lo que puede dar lugar a un mayor abastecimiento de mercados internos, con productos nativos.
Acceso a créditos para agricultores
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