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La perorata ultraizquierdista

Severo Cruz Selaez

La perorata ultraizquierdista, que rechazaba el liderazgo económico de los Estados Unidos, ha contaminado ciertos estratos populares, en el pasado mediato. Aún existen vestigios de tales despropósitos, que pretenden menoscabar ese referente histórico. Estuvo propalada por activistas que se suscribían como admiradores del barbudo cubano y de los jerarcas moscovitas. Posiblemente también de los pekineses. En ellos veían a los “salvadores”, de la “clase explotada del mundo”. Que acabarían con el sistema capitalista del Coloso del Norte. Que eliminarían la desigualdad e impondrían la igualdad social. Que remplazarían a los empresarios privados, con la creación de empresas estatales. Que ya no habría pobreza, en la faz de la tierra. Que el capitalismo periclitaría, ante el avance socialista. Ese fue el tema que manejaban los vasallos del comunismo.
Hablar acerca los avances políticos, económicos, científicos y tecnológicos de EEUU era un “pecado mortal”, hace años. Inmediatamente surgían los estigmas de pro yanqui, sirviente de los norteamericanos, etc. Descalificativos que eran irradiados por los enemigos de la patria de Lincoln. Perorata que había pegado, fuertemente, en los centros de la minería estatizada, en particular. Es que sus dirigentes ultraizquierdistas, infiltrados en la máxima organización de los trabajadores del país, asumían esa actitud, dizque en defensa de la clase obrera. Centros mineros copados por la ultraizquierda. Y militantes de otros partidos, contrarios a esa corriente, eran expulsados, por determinaciones sindicales. Solo los ultraizquierdistas tenían el derecho de jugar en esas canchas. Los tildados de derechistas, jamás lo harían.
Hoy la situación ha cambiado. Aquella perorata fue relegada. Estados Unidos se mantiene, en la actualidad, como el líder histórico en materia de inversión, en algunos países de la región. Sus divisas contribuyeron a generar crecimiento y desarrollo sostenible. A reactivar la economía latinoamericana. A crear nuevas fuentes de trabajo. A elevar las condiciones de vida. Gobiernos de izquierda han reiterado su predisposición para coadyuvar con el sistema financiero del norte. Por el bien común.
En Brasil, se mantiene EEUU como el líder histórico, referente a la inversión extranjera. En Colombia, es uno de los principales inversores. En Chile, Perú, Paraguay, Ecuador, Argentina y Uruguay, Estados Unidos está presente, invirtiendo sus capitales, en diversos rubros. La inversión norteamericana se disemina, de manera increíble, en busca de un trabajo coordinado y compartido. Sin inversión extranjera es difícil avanzar. Posiblemente no compartan este criterio, los izquierdistas de hogaño y antaño. Allá ellos con el socialismo caduco. Existen algunos personajes, que adolecen de miopía internacional. Aferrados a un discurso que ya no tiene cabida.
En suma: es necesario caminar con la historia, que promueve cambios a favor del progreso y bienestar de la especie humana. Los discursos se extinguen, ante nuevas ideas y hechos.

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