A raíz del aciago accidente del avión Hércules en El Alto, surgieron versiones de todo tipo en la población que, hasta hoy, todavía se muestra incrédula sobre muchos aspectos de ese suceso. Uno de los más llamativos es la prohibición a la circulación normal de los billetes de la serie “B” en los cortes de 10, 20 y 50 bolivianos, de los que se dice que fueron robados en grandes cantidades. Esto causó problemas y, pese a la disposición algo tardía en sentido de que debiera ser corriente su uso en toda transacción, la población todavía se resiste a hacerlo.
Entonces muchas “caseritas” en los centros de abasto no quieren que les paguen con billetes de la serie “B”, y de inmediato vienen el rechazo y las discusiones entre comprador y vendedor. A grandes sectores les parece hasta “de mala suerte” que les entreguen esos billetes. Además, el ingenio popular ha dado paso a una serie de tomaduras de pelo y chistes. “De algo tenemos que reír, ¿no?”, se animan a decir personas curtidas ante los problemas que, con cierta regularidad, se les presentan en todo el país.
Uno de ellos señala: “No se aceptan billetes de 50, 20 y 10 de la serie “B” y tampoco hinchas de Bolívar, porque usted es de la “B”. La respuesta fue: ¡¡¡maldetooo!!!, de una humilde mujer de áreas rurales. Alguien agregó: Tampoco se aceptan hinchas de “Bilsterman” (Wilsterman). Otros señalan “yo no acepto de esa denominación “B”, porque es para el “Baño”, ahí es donde los puede utilizar Ud.
Más allá de las bromas, algo tienen que hacer las autoridades para que sea normal la circulación de los billetes de dicha serie, ya que no todos los vendedores disponen de un buen celular para utilizar la aplicación anunciada, persistiendo el rechazo y discusiones, cuando a cualquiera se le entrega un billete “B”, con “b de burro o bebé”, tal cual se oye sobre todo en los mercados. El ciudadano de a pie lamenta que “todo comenzó por la B, debido a los Buenos para nada del BCB que estuvieron Bizcos, sin saber qué hacer frente a ese Barullo y acabaron fregándonos Bien a todos esos Badulaques”.
Ante tal situación, desde diversos sectores se preguntan ¿qué quiere la población?, siendo la respuesta: que se le explique en palabras sencillas qué está ocurriendo en el país. Lo evidente resulta ser la supuesta tranquilidad con la cual reciben los ciudadanos todo contratiempo que se genera en las esferas políticas, no quedándoles más que poner el hombro al país, como siempre, pese a todo.
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