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Jóvenes y redes sociales

Severo Cruz Selaez

La juventud es un tema recurrente. Jóvenes protagonizaron el retorno de la democracia hace 44 años. Han sacrificado sangre y vidas con ese propósito. Pero sus sueños de vivir en libertad, se cumplieron con creces. No obstante que, en los últimos veinte años de socialismo, se truncaron sus inquietudes de superación. Prueba de ello es la diáspora, hacia países vecinos. Lo hicieron en busca de un destino mejor. Acá no hubo espacios ni oportunidades para avanzar. Se fueron y falta saber si volverán.
Hoy las redes sociales orientan, educan e informan a los jóvenes. Les proporcionan, además, noticias de primera mano. Primicias que valen oro, en materia informativa. Lo que significaba un esfuerzo tremendo en épocas pasadas. Había que tener contactos, en todo nivel, para lograr una primicia. Era tan difícil lograrlo. Los jóvenes conocen, en consecuencia, todo cuanto acontece acá y en el mundo. Por ello no será fácil engatusarlos ni manipularlos. Tienen un rumbo definido, para alcanzar sus objetivos. Porque caminan con la historia. Representan el cambio y la perspectiva de forjar días mejores. Forman una fuerza que aviva esperanzas, no solo en las ciudades, sino en el campo y la mina, donde la innovación tecnológica, se hizo parte del cotidiano vivir.
Conocen a los protagonistas de la historia contemporánea. Del pasado mediato e inmediato. Sus avances y retrocesos. Sus deudas pendientes, con sus congéneres, con el Estado boliviano. Saben si aquellos tienen las manos manchadas de sangre o de corrupción que provocó el desvío de fondos fiscales. Si son verdaderos líderes o falsos profetas que proliferan hoy. Para profundizar sus conocimientos, al respecto, los jóvenes recurren a las redes sociales. Sin necesidad de buscar el asesoramiento de historiadores ni de personas que dicen conocer en detalle el quehacer político.
Los candidatos a gobernaciones y municipios, se multiplicaron enormemente en la coyuntura. Los jóvenes miran de palco ese hecho. Pocos de ellos participan en esas comparsas bullangueras de vistosos colores. Posiblemente los candidatos ya figuren en las redes sociales. También sus propuestas e intenciones políticas. Sus peroratas que aburren a quienes las escuchan. Y la desfachatez, que es cuestionada. Pero la desesperación por conquistar un voto es notoria. Prometen cosas irrealizables. Viven otro mundo y no el de la crisis económica que nos dejaron quienes gobernaron desde 2006. El afán, del mismo modo, de medrar, a futuro, con recursos provenientes, de la ciudadanía. Que significa el enriquecimiento personal. No se advierte la vocación desinteresada de servicio a la comunidad. La actividad particular, seguramente, no les ha permitido, superar escollos económicos. Ante esa situación son tan apetecidas aquellas reparticiones públicas. Por ello revolotean, como moscas en torno a la miel.
En suma: los jóvenes bolivianos caminan hoy con paso firme y decidido hacia un futuro mejor. No dejarán sus objetivos de superación, sea quien fuere gobernador o alcalde.

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