El Gobierno desmintió categóricamente el inicio de negociaciones formales con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a un crédito de 3.300 millones de dólares, saliendo al paso de un reporte de Bloomberg Línea, que activó las alarmas sobre el estado de las reservas y la deuda externa del país.
El ministro de Economía y Finanzas, José Gabriel Espinoza, desestimó las versiones sobre un compromiso financiero inminente al aclarar que el Gobierno solo mantiene “acercamientos generales” con organismos multilaterales. El titular enfatizó que, hasta la fecha, no existe un proceso de negociación oficial con el FMI, situando los contactos actuales en una fase meramente exploratoria.
La autoridad desmintió categóricamente que Bolivia esté gestionando un acercamiento con el organismo internacional, asegurando que, por el momento, un acuerdo de esa naturaleza no forma parte de la agenda oficial.
Si bien el FMI se perfila como una fuente estratégica de liquidez, el Gobierno mantiene una postura firme sobre su autonomía. El programa económico es de factura nacional y no admite imposiciones externas; no obstante, este discurso de soberanía coincide con reportes de Bloomberg Línea, que señalan conversaciones en curso entre funcionarios estatales y técnicos del organismo para estructurar un posible acuerdo de financiamiento a mediano y largo plazo.
El mecanismo financiero en cuestión es el Servicio de Facilidad Ampliada (EFF, por sus siglas en inglés) del FMI. Este esquema otorga un alivio financiero estratégico al incluir un periodo de gracia de cuatro años y medio antes del inicio de las amortizaciones. Sin embargo, el anuncio no ha estado exento de fricciones: tras hacerse públicos los detalles, diversos legisladores y bloques de la oposición manifestaron su inquietud ante las condicionalidades del acuerdo.
Advirtieron que el país se encamina a comprometer un endeudamiento superior a los $us 11.000 millones en apenas meses de gestión. Esta vertiginosa acumulación de pasivos ha disparado las alarmas sobre la sostenibilidad fiscal y el cumplimiento de las promesas económicas del Ejecutivo.
Las críticas apuntan directamente al presidente Rodrigo Paz Pereira, recordándole su firme rechazo durante la campaña a las recetas del FMI. En aquel entonces, el mandatario desestimó con dureza la propuesta de Jorge Quiroga, quien sugería un préstamo de $us 12.000 millones, una cifra que hoy parece acercarse a la realidad del actual Gobierno.
En un debate del 13 de octubre, Paz afirmó que esos recursos beneficiarían principalmente a grandes empresas. También advirtió que un acuerdo con el Fondo podría imponer condiciones que afectarían a sectores vulnerables.
Espinoza recordó que Bolivia ya obtuvo recursos del Banco Interamericano de Desarrollo y de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Adelantó que el siguiente paso es coordinar con la Asamblea Legislativa para aprobar nuevos créditos.
Según el ministro, los créditos permitirán generar inversión en todas las regiones del país y servirán para apoyar el presupuesto estatal y asegurar la liquidez necesaria. Agregó que estos recursos pueden acelerar la devolución de dólares a los ahorristas y destacó que la población mantiene confianza en la actual gestión económica.
Gobierno descarta gestiones ante el FMI para un crédito de $us 3.300 millones
- Advertisment -
