El nuevo ciclo político refleja la decisión asumida en las urnas. Representa la inquietud renovadora con tendencia a construir una nueva visión de país. Con el firme propósito de cambiar la historia. De cerrar, en definitiva, la “cloaca”, que nos dejaron los regímenes afines al Socialismo del Siglo XXI. Que causaron, en consecuencia, retroceso y frustración. Se propondrá reivindicar la dignidad nacional, por cuanto no obedece a consignas foráneas, pues posee un fuerte apego a los intereses nacionales. Su prioridad es lograr el desarrollo sostenible y el bienestar social. Y responder a los retos de la coyuntura, que se tornan cruciales.
El nuevo ciclo político difiere del pasado inmediato. Plantea un nuevo modelo económico, con un discurso político de unidad nacional. Representa una apertura política y económica por el bien común. Se ha distanciado de quienes se conducían con objetivos ideológicos. En este marco la comunidad internacional, ha visto por conveniente estrechar relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con Bolivia, a fin de cimentar un futuro distinto y mejor. Algunas manifestaciones de esta índole ya se las pudo advertir en días pasados. Nos visitaron personalidades de organismos financieros del mundo y altos representantes de gobiernos vecinos.
Los gobiernos de turno pasaron a la historia, con la apertura del nuevo ciclo político. Aquellos que usufructuaron del Poder y nos dejaron un país en ruinas. Lo hicieron desde el 2006, bajo la batuta de un sindicalista. Ellos se turnaron en manipular la democracia con fines ideológicos. Con el afán de perpetuarse en el Poder. Identificados plenamente con la corriente socialista, que emergió de tierras venezolanas. Eran amigos íntimos de los dictadores que aún sobreviven en la región. Particularmente de un gobernante que está recluido en la cárcel de máxima seguridad estadounidense.
El nuevo gobernante de Bolivia tiene otra contextura moral y política. Posee una incuestionable vocación de servicio a la Patria. Asume contactos con gobiernos y organismos internacionales, dispuestos a contribuir en la reconstrucción nacional. Cuenta, al margen de ello, con el respaldo y cariño popular, como se ha visto recientemente en la sede de gobierno. ¡Quien gana La Paz, gana Bolivia! En ese marco busca soluciones para los problemas más apremiantes, que nos legaron los gobiernos del pasado inmediato. No comulga con quienes vulneraron los derechos humanos. Con quienes alentaron el regionalismo. Al contrario, busca la integración interna, que repercutirá posiblemente a nivel latinoamericano y mundial. No comulga con quienes ahuyentaron la inversión nacional y extranjera. Que pusieron cortapisas a la actividad privada, mediante intervenciones y avasallamientos. Violentando la seguridad jurídica, obviamente.
En suma: Dios ilumine a los protagonistas del nuevo ciclo político. Que el esfuerzo se traduzca en hechos que permitan encaminar el desarrollo sostenible. ¡Ahora es el momento!
Nuevo ciclo en democracia
Severo Cruz Selaez
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