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Bolivia proyecta una inversión minera de $us 1.000 millones

> Este ambicioso plan que pretende transformar la realidad del sector privado en la economía nacional durante los próximos 24 meses.

Con una inversión privada proyectada en 1.000 millones de dólares hasta 2028, Bolivia busca el liderazgo global en minería. El ministro Marco Antonio Calderón anunció este ambicioso plan que pretende transformar el peso del sector privado en la economía nacional durante los próximos 24 meses.
Potosí se proyecta como el próximo epicentro de la minería global. El presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, reafirmó el potencial de la región para liderar la industria, impulsando un plan estratégico que busca transformar los recursos locales en el motor definitivo del desarrollo económico nacional.
En un plazo máximo de 24 meses, la iniciativa privada podría transformar la producción minera en Bolivia. Según el ministro de Minería y Metalurgia, la puesta en marcha de estos proyectos es inminente, condicionada únicamente a que el marco legal y operativo despeje el camino para las inversiones.
El Gobierno prepara una ofensiva de inversión de 1.000 millones de dólares con un plan de ejecución a dos años. De acuerdo con el titular del área, esta inyección de capital está diseñada para disparar los niveles de producción nacional en el corto plazo.
La minería se ha consolidado como la columna vertebral de la economía nacional, aportando en la actualidad cerca del 60% de las divisas que ingresan al país. Este protagonismo no es casual, responde a un ciclo de bonanza en los mercados internacionales, en el que metales como el oro han alcanzado cotizaciones históricas ante la incertidumbre global. Sin embargo, este dominio del sector extractivo subraya un desafío pendiente por alta vulnerabilidad del Estado frente a la volatilidad de los precios externos.
El Jefe de Estado señala que Potosí no es solo una región minera histórica, sino el poseedor de los mayores reservorios globales de minerales estratégicos. Esta condición coloca al departamento en una posición de liderazgo frente a la creciente demanda de la industria tecnológica.
La visión es clara: convertir a este departamento en un centro neurálgico de operaciones mineras, atrayendo inversión y consolidando a Bolivia como un actor determinante en el mercado global de recursos naturales.
El ministro Calderón subrayó que el incremento en los niveles de producción no será inmediato, sino que está intrínsecamente ligado a una reforma del marco legal actual.
Además, puntualizó que la modificación de la normativa vigente es el paso indispensable para garantizar la seguridad jurídica que demandan los capitales extranjeros antes de comprometer nuevas inversiones en el sector.
“La seguridad jurídica será una prioridad para el sector minero”, afirmó la autoridad, a tiempo de indicar que este marco legal es “fundamental” para atraer y retener grandes inversiones.
Con la finalidad de garantizar la viabilidad de los proyectos extractivos, el titular del área detalló que cualquier flujo de inversión debe ejecutarse en paralelo a una modernización estructural de los servicios en las zonas rurales, enfatizando que el éxito de la explotación de los yacimientos depende directamente de la optimización de carreteras, el suministro eléctrico y, especialmente, la logística ferroviaria ante un eventual repunte de la demanda internacional.
El mapa minero boliviano trasciende sus fronteras tradicionales. Según destacó Calderón, departamentos del oriente ya emergen con minerales estratégicos como el antimonio, reafirmando que la capacidad extractiva es una cualidad de todo el país. Este crecimiento se respalda en una estructura fiscal clara: las regalías mineras se asignan en un 85% a los gobiernos departamentales y un 15% a las municipalidades de origen, buscando asegurar que la riqueza del subsuelo se traduzca en beneficio local.
Asimismo, las corporaciones mineras están sujetas a una contribución obligatoria de hasta el 7% sobre el valor de la producción. Este gravamen se aplica independientemente del volumen de extracción, garantizando así un flujo de recursos que impacta positivamente en el desarrollo nacional.

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