Con la finalidad de oxigenar el comercio exterior boliviano, el presidente Rodrigo Paz anunció una ofensiva diplomática para reunirse con su homólogo electo en Chile, José Antonio Kast. El encuentro pretende establecer una hoja de ruta técnica que reduzca los cuellos de botella en la frontera y optimice el uso de las terminales marítimas, piezas clave en el engranaje económico bilateral.
En un acto oficial en Oruro, el presidente propuso una ‘nueva etapa’ de relaciones diplomáticas con Chile. El presidente Paz fue enfático al señalar que, si bien se busca estrechar lazos, el tema del acceso soberano al mar continúa vigente en la agenda de prioridades del Gobierno.
En un gesto de apertura diplomática, la primera autoridad del país sostuvo una comunicación estratégica con José Antonio Kast, luego de su reciente victoria en las urnas. Según trascendió, el diálogo se centró en sentar las bases para una nueva etapa en la política exterior, subrayando la plena disposición boliviana para normalizar y potenciar el vínculo bilateral con el país vecino.
El jefe de Estado condicionó el avance de la agenda económica a un diálogo cara a cara. Su estrategia busca un equilibrio delicado: mantener vigente la histórica demanda marítima sin que esta bloquee las arterias del comercio. El mandatario fue tajante al señalar que la fluidez de los negocios depende directamente de la reducción de la conflictividad política.
El Primer Mandatario enfatizó la necesidad de revitalizar la relación bilateral con Chile, señalando a Oruro como el principal beneficiario de esta apertura. Bajo esta visión, el departamento no es solo una zona fronteriza, sino una pieza estratégica con la capacidad técnica y geográfica de articular el comercio y la logística en toda la región.
Paz subrayó el potencial productivo de Oruro, aunque advirtió con firmeza que cualquier intento de desarrollo será inviable sin la inyección de capital y recursos económicos; bajo la premisa de que “todo lo demás es discurso”, el presidente sentenció que la apertura al comercio exterior es el único mecanismo capaz de transformar la producción local en un crecimiento real y tangible.
La infraestructura portuaria de Chile se consolida como el eje neurálgico para el comercio exterior boliviano. Una muestra de esta interdependencia es el desempeño del puerto de Arica, que entre enero y noviembre del pasado año registró un movimiento de carga superior a los 2,91 millones de toneladas.
Según reveló el gerente de Concesiones y Logística de la Empresa Portuaria Arica, Javier Rivera Vásquez, siete de cada diez toneladas movilizadas en el recinto (72%) tienen origen o destino en Bolivia. El dato evidencia una realidad estructural: la infraestructura portuaria de Chile sigue siendo el pulmón logístico vital para el país, consolidando un vínculo comercial que trasciende las fronteras.
En un movimiento estratégico para la integración regional, delegaciones diplomáticas de Bolivia y Chile oficializaron el pasado 18 de diciembre en Arica el relanzamiento de su agenda bilateral. Esta hoja de ruta sitúa la cooperación logística, comercial y energética como uno de los pilares fundamentales de la nueva etapa de colaboración.
Con una balanza que rebasa los $us 1.000 millones anuales, de acuerdo con el IBCE, el comercio entre Bolivia y Chile entra en una etapa de expansión. La apuesta gubernamental se centra ahora en desburocratizar el intercambio para generar economías de escala que reduzcan los costos logísticos, fortaleciendo así la competitividad del sector externo boliviano.
