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Una tarea sin precedentes

Severo Cruz Selaez

La reconstrucción nacional será una tarea titánica y sin precedentes. Viviremos urgidos por las circunstancias, que nos exigirán mayor esfuerzo. Quienes conducen el país no poseen varita mágica para revertir el desastre nacional de manera inmediata. Demandará tiempo, trabajo y concertación, encarar los retos de la coyuntura, tan adversa. Que lleva el sello devastador del populismo inspirado en el Socialismo del Siglo XXI. El objetivo será encaminar a Bolivia, hacia un venidero con combustibles, dólares y una canasta familiar abaratada. Ello significaría estabilidad económica de cara al futuro. Certidumbre, tranquilidad y paz social, además.
Pero los nuevos gobernantes cuentan con respaldo internacional, que es valiosísimo para ejecutar proyectos a favor del país. Para devolver esperanza y confianza a la población. Respaldo que permitirá redoblar actividades, en la perspectiva de salvar Bolivia. Solucionar los problemas más acuciantes y avanzar, de tal modo, hacia un desarrollo sostenible. Sin ello el país continuará en las mismas condiciones de retroceso, pese que hubo una época de bonanza económica. Seguiría enclaustrado entre las murallas de los países dictatoriales de tinte socialista. Sin apertura política, económica y cultural, hacia el mundo democrático que apoya la iniciativa privada.
Asumen, en consecuencia, las medidas más apremiantes, en consonancia con la realidad. Con decisión y firmeza en democracia. Sin dubitación ni cálculo político. Pensando tan solo en el destino patrio, tan manipulado por intereses sectarios. Tan frustrado por el discurso indigenista, discriminador, anticapitalista y antiimperialista. Afín a los regímenes que conculcaron las libertades ciudadanas en la región. Medidas que permitirán cambiar el curso de la historia. Cambiar la tendencia socialista, por una que implique apertura política. Con actitudes que honren la democracia, sinónimo de libertad. Medidas imbuidas de un objetivo constructivo, que diferirán con el ruinoso pasado de los últimos 20 años. En los que fueron destruidos el presente y futuro de millones de bolivianos. Prueba de ello es la cacerola vacía y la diáspora de nuestra juventud. Todo ello fue la secuela del afán de perpetuarse en el Poder.
El objetivo es hacer Patria, sin dar importancia a los criticones. Acá no tienen cabida quienes usufructuaron del Poder desde el 2006, nada menos que en nombre de los pobres. Ahora se impone satisfacer las exigencias de los sectores de escasos recursos. Mejorar las condiciones de vida, según las posibilidades. Aplicar seguridad jurídica, con todo el rigor de la ley, a favor de quienes invierten, sean nacionales o extranjeros. Tratar de pasar a la historia acompañados por los logros y avances, en una coyuntura golpeada por la mayor crisis económica del Siglo XXI.
En suma: el esfuerzo conjunto, de la población boliviana, hará posible la transformación nacional, luego de un pasado frustrante, de tinte socialista, que llevó a la ruina al país, con sus despropósitos ideológicos.

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