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Reducida elaboración de pan de batalla

Cuando en 2006 el MAS llegó al poder y anunciaba pomposamente un “proceso de cambio” para corregir todos los males achacados a gobiernos anteriores, ingenuamente grandes sectores de la población creyeron que serían cumplidas tales promesas. Además, la situación económica era inmejorable por factores como la alta cotización de materias primas que nuestro país exportaba. El gas fue entonces la principal fuente de ingresos millonarios.
Sin embargo, cuando se esperaba una administración racional de esa bonanza económica, por el contrario, se dio curso a un desenfrenado derroche, en muchos casos para favorecer con obras cuestionables y una serie de dádivas a sectores masistas. Y por falta de previsión para reponer las reservas gasíferas, paulatinamente la producción de ese energético fue disminuyendo y con ello los ingresos económicos para el país.
Una de las consecuencias de ese pésimo manejo de la economía nacional durante los gobiernos “masistas” es que la producción agrícola bajó hasta niveles alarmantes por falta de apoyo. Prueba de ello es que los mercados nacionales están hoy llenos de productos foráneos. Por falta de ayuda al sector agrícola, particularmente del occidente, la producción de trigo es insuficiente y el Estado plurinacional ha estado importando harina y otros insumos para subvencionar al sector panificador y mantener el precio del pan en 0.50 centavos.
No obstante, por la crisis económica causada por gobiernos masistas, el dinero del Estado es insuficiente para mantener esas condiciones, por lo que ahora muchos se ven obligados a comprar un pan, –ya no la marraqueta, pues casi ha desaparecido–, no solo de menor tamaño, sino de mala calidad, sin considerar que ese producto es esencial para la alimentación popular.
Al respecto, no se puede olvidar que Emapa, empresa estatal encargada de entregar harina y otros insumos a los panificadores, ha sido intervenida con fines de investigación, al ser acusada hace poco
de crear asociaciones, proveedores y beneficiarios «fantasmas». A todo eso se debe agregar que desde el sector panificador han surgido demandas para subir el precio del pan y los panificadores independientes solicitan eliminar la subvención porque favorecería solo a algunos que negociaban con la harina. En todo caso, desde el nuevo gobierno se ha anunciado una semana de evaluación para dar respuesta sobre la subvención al pan.
Como se advierte, este es otro problema que se ha agravado por deficientes gobiernos pasados que no han impulsado de la mejor manera la producción de trigo en territorio nacional. Lo que sí han hecho es crear empresas estatales como Emapa, donde han colocado a los adeptos al MAS, pero que han causado denuncias por corrupción, deudas a productores y otros males. Mientras tanto, la población, a la que el masismo le prometió “vivir bien”, ahora tiene que tratar de enfrentar problemas como la desaparición de la marraqueta, tan solicitada por ser un alimento básico.

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