Bolivianos, no dejemos que las falsas promesas, las falsas apariencias y las falsas ilusiones se sobrepongan a nuestra dignidad. La observación de las leyes y su cumplimiento son lo primero. El caudillo de las 6 federaciones del Chapare sigue en libertad, la crisis económica sigue vigente y la denominación del Estado Plurinacional no cambió. Por el contrario, la adulación, el interés particular y el espíritu de servidumbre siguen gobernando. Tenemos un nuevo gobierno, pero la dictadura sigue gobernando desde las sombras. De todos estos males que destruyen un Estado y de todas las vilezas que lo deshonran, la sumisión es la más vergonzosa. El MAS entregó el gobierno, mas no el poder. Inicia la era del Larismo, inicia la época del socialismo light, estamos viendo una versión menos radical del masismo. Pero el masismo sigue incrustado en el gobierno del señor Rodrigo Paz, precisamente por algunos personajes políticos que lo están rodeando.
Esta falsa apariencia nos hace creer que el gobierno es de derecha, pero sus acciones y decisiones nos muestran que jamás se ha apartado de la izquierda. Con esta máscara, no hay amor al orden, el caos continúa y por ello surgen corruptores y pequeños tiranos. El destino de este gobierno es ser corto y concluir casi infaliblemente siendo presa de la ambición de algunos ciudadanos sin escrúpulos, como el capitán Lara, que está esperando el momento oportuno para dar el zarpazo a nuestra frágil democracia. Este gobierno comenzó mal, primero con falsas promesas de campaña electoral y falsas apariencias para calmar la tensión. Lara ha degenerado, en una influencia ciega y sin respeto por las reglas, desde que tomó juramento a Rodrigo Paz, utilizando la gorra policial, en un acto de fuerza, sobre ya nuestra mancillada democracia. En política, detalles como éstos son importantes.
Sin una buena administración pública, el mejor gabinete técnico no salva, las mejores leyes no salvan a estados como Bolivia de su decadencia, ni a las regiones de la corrupción. Cambio para que nada cambie, será la herencia de este nuevo gobierno. El poder dictatorial ha comenzado, con Lara como garantía de la continuación del régimen anterior. Bolivia no tiene representantes, casi un 70% es del PDC, en la Asamblea Legislativa responde al masismo, al socialismo del Siglo XXI. No hay justicia, porque el nuevo ministro de Justicia, Freddy Alejandro Vidovich, fue abogado de Lara. Esto nos dice que la impunidad seguirá reinando en el Chapare, a no ser que tengan un cambio de estrategia. Rodrigo paz prometió eliminar el Ministerio de Justicia (de la Santa Inquisición), pero nos damos cuenta que no cumplió su promesa.
Al parecer el presidente Paz, no tiene la voluntad de cumplir sus promesas. Solo cumplió con la dotación de carburantes, pero ¿hasta cuándo? Sabemos que la administración saliente, dejó dinero solo para dos semanas de pago de carburantes y de pago de la deuda y después de eso ¿qué sucederá con el país? Los cambios no ocurren de la noche a la mañana, el comercio sigue oprimido, la agricultura sigue abandonada por falta de carburantes, la micro y pequeña empresa está totalmente aniquilada. Mientras tanto, jóvenes universitarios siguen desempleados, la nación entera sigue reducida al silencio, porque algunos medios de comunicación hoy besan los pies y las manos del nuevo gobierno, esperando la bendita pauta publicitaria, eso es Bolivia. Si las cosas no cambian, el pueblo no tardará pronto en exasperarse. Bolivia eligió en medio del desorden electoral y la embriaguez de las falsas promesas.
El pueblo boliviano siente la necesidad de cambio institucional y la reducción de los 17 ministerios de la gestión del MAS. Se prometió reducir el aparato burocrático central a 12 ministerios, Rodrigo no cumplió. Estamos cansados de la burocracia parasitaria y la corrupción institucionalizada. Rodrigo Paz, al parecer no quiere ver, ni quiere escuchar al pueblo. El presidente no siente, para él tomó la decisión correcta y todo marchará bien, siguiendo la lógica de la repartija del poder, entre los grupos de samuelistas, laristas, rodriguistas, ex miristas y un reducido grupo de ministros invitados por su capacidad técnica y experiencia profesional en los Ministerios de Desarrollo Productivo, Turismo, gastronomía y culturas y Educación y Salud. Considero que son lo más sobresaliente de ese nuevo Gabinete ministerial.
El pueblo boliviano exige austeridad y Rodrigo Paz nos sale con esta jugada. El pueblo exige ahorro e inversión con resultados en época de crisis económica y el nuevo gobierno al parecer quiere ofrecer nuevamente gasto desmedido e ineficiente. Así como Choquehuanca invitó a toda su comunidad del lago a aprender sobre la administración pública desde la Cancillería, Rodrigo Paz traerá a todos sus amigos y conocidos de Tarija a gobernar desde palacio Quemado. El poder no cambia, es uno solo, solo cambia de manos y de nuevos amos desde Palacio Quemado, peor en una narco-dictadura, donde se hizo pactos y acuerdos para que Paz sea elegido presidente. Y una vez que esos pactos y acuerdos se rompan por parte del presidente, ahí veremos los bolivianos el verdadero rostro de la dictadura. Lo cierto es que las falsas apariencias dieron resultado, porque el pueblo boliviano ilusionado y esperanzado por mejores días, terminará intoxicándose de decepciones, como todo pueblo enfermo. Nuevamente la escasez, la incertidumbre y la ignorancia reinan en Bolivia.
Jhonny Vargas es Politólogo y Docente de Postgrado.
