Bolivia vivirá el 19 de octubre el primer balotaje de su historia. Inédito acontecimiento electoral, enfrentará a dos candidatos fuertes, el uno con el 32 por ciento y el otro con el 26.7 en la contienda electoral del 17 de agosto, según los resultados oficiales del OEP. Se trata, empero, de una nueva campaña y no de una continuación de la que ya hubo. En ese sentido, tanto el PDC de Rodrigo Paz como Libre de Tuto Quiroga deberán llevar a cabo nuevas estrategias proselitistas y diseñar nuevas estrategias para convencer a los electores de que su propuesta es la mejor. Dura tarea, pues se debe recordar que ambas candidaturas se desgastaron recorriendo diversos puntos del extenso territorio nacional. Ya debatieron, ya fueron entrevistadas, ya participaron en muchos mítines y concentraciones… Sin embargo, en este tramo final, ambos binomios deberán dejar la piel para llegar al Palacio de Gobierno.
Cabe hacer un análisis comparativo de lo que proponen o no proponen. Sobra decir que el voto que deben emitir los bolivianos en la segunda vuelta debe ser meditado, reflexionado, razonado, pues la crisis que dejan 20 años de masismo no se resolverá con medidas pusilánimes ni con populismo. No debemos olvidar que el voto es generalmente un acto mecánico o incluso pasional o irracional, lo cual va en contra de la libertad, de la verdadera, que es la que libera y emancipa al individuo de las leyendas y mitos que se van transmitiendo en diferentes espacios y de generación en generación. Ya que la política no es un rito ni un acto de magia, sino una artesanía o una ciencia que debe ser desempeñada por personas conocedoras, el boliviano debe elegir tomando en cuenta criterios meritocráticos y de habilidades de los candidatos.
Seguramente será una campaña en la que la guerra sucia no faltará. Sin embargo, se debe tener en cuenta que escrutar la vida pasada de los candidatos no constituye guerra sucia; es natural y legítimo, pues, que el electorado desee informarse sobre el pasado político y hasta personal de quienes aspiran a dirigir los destinos de un país.
Rodrigo y Tuto son dos políticos con largas trayectorias en la función pública, mientras que sus candidatos a la Vice, Edman Lara y J.P. Velasco, son hombres sin experiencia política y legos en varios asuntos del Estado, como salud pública, educación pública, economía o relaciones internacionales. Lara, además, ha demostrado ser un hombre impulsivo y ambiguo en la hora de responder si su gobierno ejecutará o no la orden de aprehensión que existe contra Evo Morales, hoy oculto en el Chapare y defendido por cientos de leales suyos. No obstante, las siguientes semanas clarificarán mejor si aquel candidato es idóneo para ocupar la segunda magistratura del Estado.
Bolivia contiene la respiración, aguanta… La economía sigue en estado crítico, al igual que el Estado de derecho. El país tomará una decisión muy importante y es crucial que el electorado decida bien. Esta podría ser la última oportunidad para salvar la democracia y reconstruirla.
Tuto y Rodrigo: perspectivas y posibilidades
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