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Sequía amenaza agravar la crisis

Una pertinaz sequía, por la desaparición de las lluvias para la agricultura, amenaza con agravar la crisis económica que aflige hoy al país. Ese fenómeno climático empezó hace seis meses, cuando las precipitaciones pluviales fueron sustituidas por las radiaciones solares que secan el ambiente y evitan el desarrollo de la producción agrícola para las ciudades.

Esa mala noticia sobre la carencia de lluvias, no implica solamente un cambio climático, sino que sus consecuencias son económicas y sociales. Es más, ese fenómeno se produce en medio de una crisis socio-económica que se agravó paulatinamente durante los últimos veinte años, con los gobiernos del MAS. Es decir que desastrosas gestiones gubernamentales populistas dejaron en ruinas las bases orgánicas del país y en condición de debilidad a la población. Si sigue así la situación, este año no redremos papa, oca, cebada, ni chuño ni tunta, etc.

Eso no es todo. El fenómeno tiende a empeorar por la falta de preocupación de autoridades ministeriales encargadas no solo de prever ese peligro, sino también de atender sus consecuencias, con medidas oportunas y de fondo. Más que eso, tienen que enfrentar los efectos que las sequías traen consigo para la población.

Desde hace meses la sequía afecta a casi todo el altiplano, a Oruro, Chuquisaca y Tarija y no menos a Cochabamba. Particularmente a las regiones que alimentan a poblaciones urbanas. En los meses que dura ese fenómeno climático, el sol radiante ha afectado los campos y los terrenos secos no han servido para las siembras de principios del año agrícola. Muchos agricultores han migrado a las ciudades y han dejado sus terrenos dañados por la erosión del suelo, elevadas temperaturas, vientos y sequedad. Por lo tanto, esas tierras pueden convertirse en arenales.

Las autoridades agrarias del Estado Plurinacional, sin embargo, no se han pronunciado ante ese problema de tanta magnitud, por lo que la sequía podría prolongarse no solo por meses, sino por años, con graves consecuencias.

Bolivia tiene una historia de sequías que no han sido estudiadas. Las de más corta presencia son las de los años 1800, 1899 y otras menores. Esas plagas se agravaron por lluvias extemporáneas, nevadas y granizadas que afectaron a los agricultores y a la ganadería. En algunos casos provocaron enfermedades, además de escasez, hambre y epidemias. Cuando la hambruna llegó a su culminación y el país moría, fue atacado por Chile en 1879.

Cuando se producen fenómenos de esa naturaleza, los gobiernos deben asumir la responsabilidad de atender a los pueblos, cubriendo, en varias formas, la falta de alimentos y medicamentos. Por otro lado, crece el contrabando y aparecen la inflación y la especulación. En esta oportunidad, de producirse una continuación de la sequía, se podrá decir “sobre mojado, llovido”. El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras es el principal organismo encargado de prestar atención al problema mencionado, que podría impactar como un meteoro.

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