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Desfiles obstructores y chauvinistas

El lunes 4 de agosto del presente año, varias de las arterias principales de La Paz estuvieron intransitables… ¿El motivo? El de siempre: los desfiles nacionalistas que toman las principales avenidas y hacen que las calles aledañas se congestionen. Con banderas rojo, amarillo y verde, estandartes y otros símbolos patrios, miles de estudiantes expresaron su fervor cívico y patriótico por el Bicentenario de Bolivia con estruendosos desfiles que, por algunos momentos, paralizaron el tráfico de vehículos en Obrajes. Las autoridades no consideran que estos desfiles podrían hacerse en el feriado, con el fin de que no perjudiquen a tanta gente que debe seguir trabajando. Ello, además, haría que los desfiles fueran quizá más vistosos.
Es una práctica que viene de muy antes. Los estudiantes, desde muy pequeños, aprenden a disfrazarse de próceres de la independencia o de soldados Colorados, con banderitas bolivianas en manos, y a rendir una especie de culto hacia quienes lucharon por la liberación de Bolivia del yugo español. No obstante, conforme va pasando el tiempo, aquel fervor patrio, para tristeza nuestra, no se proyecta en la vida cotidiana de quienes ayer cantaban a todo pulmón el Himno Nacional o se disfrazaban de Sucre o un soldado Colorado. Una mirada crítica sobre este fenómeno da cuenta de que lo que se hace es una suerte de puesta en escena, al cabo de la cual las manías y los vicios que nos postergan como nación quedan incólumes…
En Sucre, los desfiles se hicieron aún con mayor boato, pues allí no solo desfilaron colegios y centros educativos, sino además otras instituciones (públicas y privadas), organizaciones cívicas y sociales, la Policía y unidades militares acantonadas en esa ciudad… Todos ensalzaron el espíritu patriótico en medio de una situación cuando menos incierta, Bolivia “celebró” su Bicentenario como nación independiente, estando en una tremenda crisis económica, por el desgobierno y la anomia social, situación a la que la llevaron 20 años de régimen socialista del MAS.
El chauvinismo que se fomenta en los colegios públicos y privados es de vieja data. La fiesta cívica y religiosa, los desfiles al son de músicas marciales, el fervor patrio, son elementos constitutivos de la vida nacional de países como Bolivia. Normalmente, son los países con sociedades que poseen mentalidades premodernas los que acuden a ese instrumento de orgullo nacionalista, para “olvidar” por un momento los problemas que enfrentan día a día. Lo problemático de ello es que las pautas de orientación individual y colectiva no varían mucho; se predica patriotismo, pero en la hora decisiva el grueso de la gente sigue siendo propensa a la corrupción o a infringir la ley.
En los actos por el Bicentenario boliviano, diferentes autoridades discursearon pomposamente, augurando mejores días para la patria o, más cínicamente, diciendo que las cosas marchan viento en popa. Sin embargo, el buen ciudadano se da cuenta de que la cosa pública (la res pública) boliviana está pulverizada y que, en vez de discursear y desfilar, lo que hay que hacer es trabajar duro y con tesón.

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