Al menos 638 personas han muerto en la provincia siria de Sweida tras una semana de intensos enfrentamientos entre milicianos drusos y clanes beduinos, además de ataques aéreos israelíes en Sueida y Damasco, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
La violencia estalló luego de que grupos drusos sitiaron barrios beduinos, desatando una escalada que ha obligado a cerrar hospitales y provocado el desplazamiento de miles de familias.
La presidencia siria acusó a los drusos de violar el alto al fuego e instó a restablecer el control institucional en la región.
Mientras tanto, Israel justificó sus ataques alegando razones de seguridad y defensa de la comunidad drusa.
La ONU advierte sobre un posible deterioro humanitario, mientras el vacío de poder y las tensiones sectarias amenazan con escalar a un conflicto regional de mayor envergadura. (RT y Agencias)
