El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció un controvertido plan para crear una «ciudad humanitaria» en las ruinas de Ráfah, en el extremo sur de la Franja de Gaza, con el objetivo de concentrar allí a toda la población gazatí.
Según Katz, la nueva área acogería inicialmente a unos 600.000 palestinos desplazados (originalmente vivían en la ciudad unos 200.000 gazatíes) muchos de ellos provenientes de la zona costera de Mawasi, que fueron forzados a abandonar sus hogares por el Ejército israelí en los últimos meses.
El anuncio coincidió con la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a Washington, donde se reunirá con el presidente estadounidense, Donald Trump, para tratar un posible acuerdo de alto el fuego en Gaza que también contemplaría la liberación de rehenes.
MUERTOS Y HERIDOS
Mientras tanto, la violencia no cesa. Este lunes, cerca de cinco gazatíes murieron y varios resultaron heridos cerca de un punto de reparto de ayuda humanitaria en la misma Ráfah, según informó la agencia Wafa.
Desde finales de mayo, Israel cambió el modelo de distribución de ayuda, dejándola en manos de la Fundación Humanitaria para Gaza, respaldada por Estados Unidos y custodiada por el Ejército israelí. Este cambio provocó caos y frecuentes incidentes, incluyendo disparos contra civiles, como denunciaron medios israelíes.
El Ministerio de Sanidad de Gaza reportó que, desde ese cambio, más de 750 personas murieron cerca de los centros de ayuda y en las filas para recibir alimentos, contabilizándose más de 5.000 heridos. Testimonios recogidos por el diario israelí Haaretz revelaron que soldados israelíes recibieron órdenes de «disparar a matar».
El Comité Internacional de la Cruz Roja denunció que su hospital de campaña en Ráfah, el único plenamente operativo en el sur de Gaza, atendió a más de 2.200 heridos por disparos desde finales de mayo. Además, en las últimas horas, más de treinta personas murieron en Gaza por disparos y bombardeos, principalmente en el norte de la Franja.(RTVE.es)
