El primer ministro indio, Narendra Modi y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron ayer al margen de la cumbre de los Brics en Nueva Delhi, el más reciente esfuerzo de los vecinos rivales por recomponer unos lazos tensados por un mortífero choque fronterizo ocurrido hace seis años.
Xi afirmó que China abordó las relaciones con India desde una «perspectiva estratégica y de largo plazo» e instó a que ambas naciones aprovechen las fortalezas del otro, se apoyen mutuamente y persigan un desarrollo común.
También exhortó a una «cooperación de alta calidad» entre los dos países, al señalar que China e India, como miembros importantes del Sur Global, deberían promover un mundo más multipolar y contribuir a la paz y la estabilidad mundiales.
Modi agradeció a Xi la cooperación de China para organizar la cumbre. China será anfitriona de la cumbre el próximo año.
Ambos mandatarios sostuvieron conversaciones en China el año pasado durante la visita de Modi para asistir a la Organización de Cooperación de Shanghái, un grupo regional político, económico y de seguridad fundado por China.
La cumbre marca la primera visita de Xi a India desde 2019 y otro esfuerzo más hacia un deshielo cauteloso entre los vecinos rivales, seis años después que un choque fronterizo mortal dañara gravemente los lazos.
Un enfrentamiento militar en 2020 mató al menos a 20 soldados indios y a cuatro chinos a lo largo de una extenuante frontera en la fría región desértica de Ladakh. Se convirtió en un prolongado punto muerto en la escarpada zona montañosa, donde cada parte desplegó decenas de miles de efectivos militares respaldados por artillería, tanques y aviones de combate.
Desde entonces, India y China tomaron medidas para aliviar las tensiones, pero persiste una profunda desconfianza.
Las dos potencias con armas nucleares aún disputan algunas partes de su frontera, y el gran déficit comercial de India con China, las restricciones a la inversión y la tecnología chinas y sus intereses estratégicos contrapuestos en Asia siguen pesando sobre la relación. India también amplió de manera considerable la infraestructura militar a lo largo de su frontera en disputa con China, y Beijing construyó carreteras y posiciones defensivas de su lado de la frontera controvertida.
Se espera que la visita de Xi ponga a prueba si el reciente deshielo puede traducirse en una estabilización más amplia de los vínculos.
Desde su guerra de 1962, las economías de ambos países crecieron de forma sustancial, pero China superó con creces a India y mantiene un gran superávit comercial con su vecino. Su creciente rivalidad económica se sumó a diferencias territoriales y estratégicas de larga data.
India buscó capitalizar el aumento de los costos laborales en China y los lazos tensos de Beijing con Estados Unidos y Europa para posicionarse como una base alternativa para fabricantes extranjeros. Nueva Delhi también observó con preocupación la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de varios miles de millones de dólares, impulsada por China, y se ha opuesto firmemente a ella.
Al mismo tiempo, la creciente asociación estratégica de India con Estados Unidos despertó inquietud en Beijing, que considera esa relación como parte de los esfuerzos por contrarrestar el ascenso de China.(Independent)
