China continúa batiendo récords en energía solar, transformando sus tejados en auténticas centrales eléctricas. En solo tres meses, el país ha instalado 36 GW de capacidad solar sobre azoteas, superando en velocidad a Europa, donde alcanzar cifras similares toma años.
Un avance sin precedentes en la transición energética
Más allá de liderar el crecimiento de la energía renovable, China está redefiniendo los ritmos habituales de la transición energética. Según el informe de Rystad Energy, el país instaló 36 GW de energía solar distribuida solo en el primer trimestre de 2025, una cifra superior a lo que algunos países europeos logran en tres años.
En números:
60 GW de energía solar en total en los primeros tres meses de 2025.
36 GW (el 60%) instalados sobre tejados.
130 GW proyectados para instalaciones solares distribuidas en todo el año.
167 GW en grandes plantas fotovoltaicas.
Regulaciones e incentivos impulsan el crecimiento
China está cerrando su XIV Plan Quinquenal, lo que ha generado una carrera contrarreloj para completar instalaciones antes de que entren en vigor nuevas regulaciones. Este impulso se debe a:
Incentivos al autoconsumo energético.
Restricciones de acceso a la red eléctrica.
Liberalización del comercio de certificados verdes, facilitando el desarrollo de proyectos solares.
Este despliegue supera con creces el ritmo europeo. Por ejemplo, la UE instaló 56 GW en todo 2023, con solo una parte de esa capacidad en tejados.
Distribución desigual y desafíos futuros
El avance no ha sido homogéneo en todo el país. Provincias como Jiangsu y Guangdong, con regulaciones más flexibles, han impulsado el crecimiento de la solar en tejados, mientras que regiones como Mongolia Interior y Jilin han impuesto restricciones que limitan el autoconsumo.
No todo es crecimiento sin obstáculos:
Grandes proyectos comerciales ya no pueden vender electricidad a la red.
La complejidad legal y contractual está aumentando.
Promotores e inversores enfrentan incertidumbre en el entorno regulatorio.
¿Y ahora qué?
China continuará instalando energía solar a un ritmo muy superior al de Occidente, consolidando su modelo de autoconsumo distribuido. Europa sigue enfrentando una burocracia más densa, ralentizando el despliegue de estas tecnologías.
Si China mantiene el ritmo actual, podría instalar más energía solar en tejados en un solo año que varios países combinados en una década, confirmando su liderazgo en la transición energética global.
