Expertos en relaciones internacionales advierten que Rusia y China están consolidando su influencia en América Latina a través de estrategias diplomáticas y económicas. Vladimir Putin y Xi Jinping buscan crear dependencia comercial y financiera en la región, sumando aliados para su proyecto global que tiene a Estados Unidos como principal enemigo ideológico.
Rusia controla el 40% de la cadena de suministro de fertilizantes en Brasil, lo que le da un poder significativo sobre el sector agrícola del país. China, por su parte, busca materias primas y mercados para su tecnología en la región. La relación de Venezuela con China es un ejemplo de esta dependencia, con China siendo el mayor acreedor del país con 60 mil millones de dólares en deuda.
