Los crecimientos económicos de India y China, en las últimas décadas, fue impulsado por el acceso a la educación, que se amplió en los últimos 50 años. El economista del Grupo de Investigación sobre Desarrollo del Banco Mundial, Amory Gethin, señala que la formación representa la mitad del del desarrollo total y dos tercios del aumento de los ingresos reales entre el 20% más pobre del mundo desde 1980.
La economía mundial ha experimentado una transformación notable en las últimas cuatro décadas. El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita mundial se duplicó en términos reales, impulsado por el auge de China e India y por un crecimiento significativo en otros países. Gran parte de estos avances beneficiaron a los pobres del mundo. La proporción de la población mundial que vive por debajo del umbral internacional de pobreza de 2,15 dólares al día se redujo del 44% en 1981 al 9% en 2022, según el Banco Mundial.
Investigaciones recientes destacan a la educación como uno de los principales impulsores del crecimiento inclusivo. Se ha producido una expansión sin precedentes del acceso a la educación en los últimos 50 años, tanto en países de ingresos altos como de bajos ingresos.
El experto del Banco Mundial, cuyo análisis fue publicado en el blog de la entidad internacional, plantea que ese avance se debe profundizar con la ampliación del acceso a la educación.
Las nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial (IA), ofrecen enormes oportunidades para el crecimiento de la productividad y la innovación.
La educación básica universal ha sido un elemento central de las políticas educativas en muchas economías en desarrollo, con resultados positivos. Ahora más que nunca, es necesario ampliar el acceso a la educación secundaria y post secundaria de alta calidad, tanto para la equidad como para la eficiencia.
“La educación garantiza no solo que los países puedan utilizar las innovaciones globales de manera eficiente, sino también que compartan ampliamente sus beneficios”, apuntó.
La educación reduce la pobreza
Los economistas han debatido durante mucho tiempo la importancia del capital humano en el desarrollo económico, pero se sabe poco sobre la eficacia con la que la educación ha mejorado el nivel de vida de las personas en situación de pobreza. Para afrontar este reto de investigación, “construí una base de microdatos compuesta por encuestas realizadas alrededor de 2019 por institutos de estadística de 150 países”.
Ese análisis muestra que la educación ha sido un poderoso impulsor del crecimiento inclusivo durante cuatro décadas. La duplicación del ingreso per cápita mundial entre 1980 y 2019 habría sido solo la mitad sin los avances en el nivel educativo. La investigación también muestra que la educación fue responsable del 60% al 70% del crecimiento del ingreso real entre el 20% más pobre del mundo. “Si no se hicieran esfuerzos considerables para ampliar el acceso a la educación, el mundo sería un lugar mucho más pobre y desigual”.
