InicioSeccionesOpiniónEl estrés en el trabajo

El estrés en el trabajo

Ernesto González Valdés

Hoy muchos especialistas vinculados a problemas cotidianos y no tan cotidianos suelen certificar que una gran diversidad de los problemas laborales y/o personales causan estrés y que, en muchos casos, suele dañar el comportamiento mismo de la persona, con resultados irreversibles.
Esta es una definición propia del estrés en el trabajo: “Las nocivas reacciones físicas y emocionales que ocurren cuando las exigencias del trabajo no igualan las capacidades, los recursos, o las necesidades del trabajador”. En esta situación, corresponde analizar cuánto estamos expuestos a caer entre los estresados.
Según estudios realizados en Estados Unidos, una cuarta parte de los empleados considera sus trabajos como la causa primera del estrés en sus vidas; tres cuartas partes de los empleados consideran que hoy, el trabajador tiene más estrés en el trabajo que una generación atrás. Una cantidad considerable señala que los problemas de la salud están más fuertemente asociados con los problemas en el trabajo, que con cualquier otra causa del estrés en la vida, incluso más que los problemas financieros o familiares.
Es importante señalar que el estrés de trabajo muchas veces se lo confunde con el desafío, pero estos conceptos no son iguales. El desafío nos vigoriza psicológicamente y físicamente, y nos motiva a aprender habilidades nuevas y llegar a dominar nuestros trabajos. Inclusive nos sentimos relajados y satisfechos, más cuando podemos apreciar que el producto de nuestro trabajo es satisfactorio y superior si el evaluador da una calificación excelente a dicho resultado. Esto hace que el desafío se convierta en un ingrediente importante del trabajo sano y productivo, a diferencia del estrés.
¿Qué factores son causantes del estrés? La interacción del trabajador y las condiciones de trabajo; la personalidad y el estilo de sobrellevar el estrés; el diseño de los trabajos: trabajo pesado, descansos infrecuentes, turnos y horas de trabajo extendidos; cambios de orientaciones acerca del trabajo de forma frecuente o la indecisión ante tomas de decisiones por las instancias superiores, “que no bajan al llano”.
El estilo de dirección, donde hay poca o nula participación por parte de los trabajadores en la toma de decisiones; falta de comunicación en la organización; ambientes sociales inadecuados en lo referente a las relaciones interpersonales, donde hay carencia de trabajo en equipo, falta de colaboración en todas las instancias; expectativas de trabajo mal definidas o imposibles de lograr, demasiada responsabilidad y demasiadas funciones.
Ante tantos problemas, habrá que pensar en estrategias de prevención que concentren a los trabajadores y las formas de colaboración que permitan sobrellevar las condiciones exigentes del trabajo, el rediseño mismo del trabajo, la revisión de los procesos y procedimientos que tiendan a reducir el burocratismo; respetar el cumplimiento de los planes de trabajo, una adecuada planificación del trabajo en todas las instancias; asegurar que el volumen de trabajo coordine con las habilidades y los recursos de los trabajadores.
Finalmente, si bien muchas personas mencionan que no viene mal un poco de estrés, usted seleccionará en cuál bando se apunta.

El autor es Licenciado en Ciencias Pedagógicas.

Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES