El Papa Francisco se encuentra “estable” y alterna la ventilación mecánica no invasiva con oxigenoterapia, “manteniendo siempre buena respuesta” al tratamiento y sin nuevos episodios de broncoespasmo como pasó el viernes.
Por el momento, tampoco hay indicativos de que la crisis le haya producido una nueva infección, ya que no tiene fiebre y ni leucocitosis, además los parámetros hemodinámicos se mantuvieron estables. Así lo asegura el último parte de salud emitido por el Vaticano, después de que ayer por la mañana informaron que Francisco había pasado “una noche tranquila”, desayunó y que no presentaba fiebre.
El Papa recibió, además, esta tarde la comunión y fue a la capilla de la planta en la que está ingresado, donde ha estado 20 minutos rezando, según fuentes vaticanas. Su cuadro clínico sigue siendo complejo y su pronóstico, reservado.
DECIMOSEXTO DÍA
Ayer fue el decimosexto día del pontífice en el hospital Gemelli de Roma, donde fue ingresado por una bronquitis con infección polimicrobiana a la que se sumó una neumonía bilateral.
El Pontífice, de 88 años, tuvo una crisis por broncoespasmo el viernes que causó un empeoramiento “repentino” de su cuadro respiratorio, pero que no afectó a otros órganos. El parte de aquel día señaló que el Papa presentó repentinamente una crisis aislada por broncoespasmo que le provocó también un episodio de vómito por inhalación. Tuvo, por ello, que ser sometido a ventilación mecánica no invasiva, pese a que en la víspera se había informado de una leve mejoría y de su salida del estado más crítico.
A pesar de la crisis que presentó el viernes, Francisco se ha mantenido «siempre lúcido y orientado», «colaborando con las maniobras terapéuticas» que se le aplicaron y no fue intubado en ningún momento, afirmaron las fuentes vaticanas.
Un día más, fieles y miembros de la Curia romana se juntaron en la Plaza San Pedro del Vaticano para realizar el rito del Rosario y rezar por su pronta recuperación. (RTVe.es)
