Tras dos años y medio de dura ofensiva rusa, el Ejército de Ucrania está diezmado. Los refuerzos son escasos, dejando a algunos soldados exhaustos y desmoralizados.
La situación es particularmente grave entre las unidades de infantería cerca de Pokrovsk y en otros lugares de la línea del frente oriental, donde Ucrania lucha por detener los avances graduales de Rusia.
CNN habló con seis comandantes y oficiales que estuvieron hasta hace poco luchando o supervisando unidades en la zona.
Los seis afirmaron que la deserción y la insubordinación se están convirtiendo en un problema generalizado, especialmente entre los soldados recién reclutados.
Cuatro de los seis han pedido que se cambien o se retengan sus nombres, debido a la naturaleza sensible del tema y porque no están autorizados a hablar con los medios.
“No todos los soldados movilizados están abandonando sus posiciones, pero la mayoría sí. Cuando los nuevos llegan aquí, ven lo difícil que es. Ven muchos drones enemigos, artillería y morteros”, sostuvo a CNN un comandante de unidad que actualmente lucha en Pokrovsk. También pidió permanecer en el anonimato.
“Van a las posiciones una vez y, si sobreviven, nunca regresan. O abandonan sus posiciones, se niegan a entrar en batalla o intentan encontrar una manera de dejar el ejército”, agregó.
A diferencia de aquellos que se ofrecieron como voluntarios al principio de la guerra, muchos de los nuevos reclutas no tuvieron opción de entrar en el conflicto. Fueron llamados después de que la nueva ley de movilización de Ucrania entrara en vigor en la primavera y no pueden irse legalmente hasta que el Gobierno introduzca la desmovilización, a menos que obtengan un permiso especial para hacerlo.
Sin embargo, los problemas de disciplina claramente comenzaron mucho antes de esto. Ucrania pasó por una etapa extremadamente difícil durante el invierno y la primavera pasados. Meses de retraso en la llegada de la asistencia militar estadounidense al país, llevaron a una escasez crítica de municiones y una gran caída en la moral.
En ese momento, varios soldados le dijeron a CNN que a menudo se encontraban en una buena posición, con una vista clara del enemigo que se acercaba y sin rondas de artillería para disparar. Algunos hablaron de sentirse culpables por no poder proporcionar una cobertura adecuada para sus unidades de infantería.
“Los días son largos, viven en un refugio, de guardia las 24 horas del día y, si no pueden disparar los rusos tienen ventaja, los oyen avanzar y saben que si hubieran disparado no habría sucedido”, indicó Andryi Horetskyi, un oficial militar ucraniano cuya unidad ahora lucha en Chasiv Yar, otro punto caliente de la línea del frente oriental.
Serhiy Tsehotskiy, un oficial de la 59ª Brigada de Infantería Motorizada Separada, le dijo a CNN que la unidad intenta rotar a los soldados cada tres o cuatro días. Pero los drones, que sólo han aumentado en número a lo largo de la guerra, pueden hacer que eso sea demasiado peligroso, obligando a los soldados a quedarse más tiempo. “El récord es de 20 días”, dijo.
A medida que la situación en el campo de batalla se deterioraba, un número creciente de tropas comenzó a rendirse. Solo en los primeros cuatro meses de 2024, los fiscales iniciaron procedimientos penales contra casi 19.000 soldados que abandonaron sus puestos o desertaron, según el Parlamento ucraniano.
Más de un millón de ucranianos sirven en las fuerzas de defensa y seguridad del país, aunque este número incluye a todos, especialmente las personas que trabajan en oficinas lejos de las líneas del frente. (CNN)
Tras dos años y medio de ofensiva
Ejército de Ucrania lucha contra Rusia con una baja moral y varias deserciones
> Meses de retraso en la llegada de la asistencia militar estadounidense al país llevaron a una escasez crítica de municiones y una gran caída en la moral.
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