Conocido por algunas personas como el Decano de los Exorcistas y por otras como el Exorcista del Vaticano, el Padre Gabriele Amorth fue, para miles de personas, una luz en la oscuridad. Hombre de carne y hueso, conductor de miles de exorcismos para la Iglesia, el Padre Amorth fue un cruzado de primera línea en la batalla contra el mal. Además, escribió él mismo las crónicas de sus hazañas en dos memorias que van más allá de las anécdotas fantasmagóricas y exploran la amenaza que los demonios suponen para la humanidad.
Ahora, dichas hazañas llegan a la gran pantalla por vez primera gracias a El Exorcista del Papa. El papel del legendario cura Amorth será interpretado por el ganador del Oscar, Russell Crowe. “Existe en verdad un empleo conocido en el Vaticano como Exorcista-en-Jefe”, dice el actor. “El Padre Gabriel Amorth fue una persona real, que se hizo cargo de dicho puesto a lo largo de treintaiséis años, y que se involucró en miles de exorcismos”.
Y cuando realizas la misma cosa miles de veces, te conviertes en un verdadero experto. Nunca hubo un mejor cazador de demonios que el Padre Amorth… y nosotros requerimos de su pericia en nuestra lucha contra los demonios. “Nuestro director Julius Avery ha descrito esta cinta como una batalla entre dos depredadores de alcurnia: el diablo contra el cura Amorth”, señala el productor Doug Belgard.
En la película, Amorth es en igual medida un hombre de férreas convicciones religiosas y un obcecado investigador. Mientras intenta terminar con una de las más intransigentes posesiones demoniacas de su histórica carrera, el sacerdote destapa la verdad detrás de un secreto guardado durante siglos, y arroja luz sobre una enorme conspiración, a pesar de las advertencias del Vaticano. “No cabe duda, se trata de un hombre de fe, pero a la vez sumamente individualista», dice Crowe. “Ha decidido ser abierto y directo; los errores de la humanidad no le arredran. Acepta todas las manías y rarezas de la gente. Esta honestidad tan sencilla y visceral le ayuda mucho en su trabajo”.
“Es uno de los humanos más rudos al interior de su institución- un iconoclasta que desafió todas las convenciones”, explica el director Julius Avery. “Eso es algo que admiro. Durante los años que se desempeñó como Exorcista Principal del Vaticano, su figura fue altamente controvertida- no le daba miedo decir lo que pensaba. Un personaje realmente interesante”.
Avery comenta que Amorth se distingue por ser un personaje con creencias aparentemente contradictorias, pero en realidad perfectamente lógicas: hombre ilustrado, un escéptico que lo sabe todo acerca de la psicología moderna, pero asimismo fervoroso creyente en el poder de Dios- y del diablo. “Me parece que el 98% de las cosas pueden ser explicadas científicamente”, dice el director. “Pero hay un 2% sumido en el misterio- y esto es lo que hemos explorado en la cinta”.
“Mucha gente buscó su ayuda, y a casi todo mundo le sugirió un tratamiento médico o psicológico. Las cuitas de esta gente tenían explicación. Pero había casos que no podía explicar”, dice Belgrad. “Estos casos le demostraron que la posesión era auténtica y que el diablo se implicaba en las maneras de poseer a personas vulnerables, llevándolas así al lado oscuro. En última instancia, su trabajo consistía en salvarlas, salvar sus almas, y así despojarlas de la infestación demoniaca”.
El padre Amorth ostentaba un candor peculiar, un gran sentido del humor e incluso el privilegiado acceso a muchos de los rituales más reservados y sigilosos. Estos elementos conforman sus dos memorias- Un Exorcista Cuenta Su Historia y Un Exorcista: Más Historias- hoy por hoy auténticos éxitos de venta. El productor Michael Patrick Kaczmarek obtuvo los derechos para ambas obras antes de la muerte del padre Amorth, acaecida en 2016.
Otros productores habían intentado convencer a Amorth de que sus memorias debían ser llevadas a la pantalla grande. Pero sus tentativas fracasaron. “Creo que triunfé ahí donde otros fracasaron porque convencí al Padre Amorth de mi sincera devoción religiosa”, explica Kaczmarek. “Durante nuestras comunicaciones, le convencí de que si se aventuraba a trabajar conmigo, obtendría la garantía de una catolicidad preservada en la cinta-y que tanto él como la Iglesia y su orden religiosa serían respetados”.
“Estas memorias suponen un cofre del tesoro, repleto de historias, anécdotas, casos reales, todo ello en torno a los demonios que Amorth exorcizó. No había tope en lo referente a la cantidad de historias que podíamos contar”, dice Kaczmarek. “Mis socios productores y yo ofrecimos el proyecto como si se tratara del James Bond de los exorcistas. Teníamos ante nosotros una auténtica colección de historias, un universo de anécdotas perfectamente extraíble de dos memorias capaces de apoyar semejante visión”.
