En la última quincena de cada mes, maestros y maestras que no tienen una fuente de trabajo en el Sistema Educativo Público (SEP) acuden afanosamente a los recintos de compulsa docente, cargando papeles (currículo vitae), programados por las autoridades educativas de distrito. En tales eventos de selección docente se observa mucha aglomeración, cansancio, protestas y acumulación de bilis en los candidatos inscritos a un cargo docente de aula, especialidad y áreas técnicas.
En el magisterio se sospecha y pensamos que existen generaciones de docentes titulados y egresados de las Escuelas Superiores de Formación de Maestros (ESFM) que, desde la década de 2010, no tienen un puesto de trabajo en las unidades educativas del país. La verdad es que autoridades del Ministerio de Educación no tienen información certera, carecen de una base de datos estadísticos de maestros sin cargo docente.
Actualmente observamos un fenómeno social muy raro en los procesos de compulsa docente: En la primera convocatoria se inscriben varios interesados para ganar un cargo docente, incluso se registran en varios distritos educativos. Pero llegado el momento no se presentan a la compulsa, parece que esperan o calculan ubicarse en la escuela de su barrio, zona o villa. Entonces, cuando nadie se presenta al llamado del comité de calificación de méritos; los directores de unidad educativa atinan a levantar acta y declarar desierta la compulsa docente. La consecuencia es una jornada de trabajo pedagógico perdida.
Otro día, segunda convocatoria; docentes inscritos reducido a un 50% o menos, esto dependiendo del horario de registro individual en el Sistema de Gestión de Personal del Ministerio de Educación (SIGEP) de los candidatos, apareciendo uno o dos interesados. Y cuando se presenta un solo candidato, el reglamento restringe la compulsa. Entonces, nuevamente a empezar con la tercera, cuarta, quinta convocatoria. En gestiones pasadas llegaron hasta octava convocatoria para cubrir acefalías docentes.
Mientras este ejercicio se repite hasta el cansancio por falta de interés laboral de los docentes antiguos (renunciantes) y egresados, se gasta tinta y papel en la impresión de los formularios de la compulsa, listas de postulantes, actas e informes; Y los estudiantes quedan en las escuelas sin maestro, abandonados bajo el cuidado y responsabilidad del Asistente Administrativo (Regente), sin educación sistemática y formación integral requeridos a los maestros de aula o especialidad. Generando protestas y reclamos airados de los padres de familia a los directores de unidad educativa.
Ante esta realidad perjudicial del sistema, surgen preguntas: ¿Cómo y cuándo cambiar procedimientos y reglamento de la compulsa docente? Como respuesta proponemos: Ministerio de Educación debe levantar base de datos de docentes sin cargo, permitir movimiento de personal docente en enero-febrero, limitar inscripción del postulante a un distrito, exigir presentación obligatoria de los inscritos a la compulsa, cubrir acefalía docente en la primera convocatoria, sintetizar requisitos a una hoja de compulsa, sancionar a los docentes que se inscriben y no se presentan, entre otros.
Finalmente, el reglamento de compulsa docente aprobado con Resoluciones Ministeriales debe merecer una revisión general y adecuación a los principios y objetivos del Escalafón Docente, para mejorar o cambiar mecanismos y procedimientos de compulsa de méritos y cubrir con transparencia cargos, para no dejar a los estudiantes sin maestros durante días enteros. Arrastrar convocatoria tras convocatoria para seleccionar un docente ganador, no funciona ni funcionará, porque hay docentes sin compromiso pedagógico y vocación de servicio a la comunidad, que están esperando acomodarse en la escuela de su barrio.
Cargos esperando, estudiantes sin maestro
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