InicioCine MundoEncontrar Alaska para el rodaje de El Corazón de la Bestia

Encontrar Alaska para el rodaje de El Corazón de la Bestia

Los cineastas viajaron al extremo opuesto del planeta para recrear los escenarios de Alaska de EL CORAZÓN DE LA BESTIA: hasta Nueva Zelanda. Las espectaculares cordilleras, los ríos helados y los glaciares relucientes de la nación insular se parecen mucho al paisaje de Alaska, y el país ofrece además algo que el estado estadounidense no tiene: una infraestructura cinematográfica consolidada y equipos de primer nivel. “Fuimos a locaciones increíbles y también contaban con foros excelentes”, dice David Ayer. “El gobierno de Nueva Zelanda nos dio acceso a zonas que nunca antes se habían filmado. En cada caso, para que todo funcionara necesitábamos la trayectoria y la experiencia de los equipos neozelandeses».
El diseñador de producción Greg Berry pasó semanas recorriendo Google Earth antes de viajar con el director y los productores para explorar las locaciones en persona. “Nueva Zelanda tiene un entorno bastante parecido al de Alaska”, dice Berry. “Encontramos lugares extraordinarios para contar la historia, entre ellos Paradise y Chinaman’s Bluff. Hallamos una zona de bosque que acabó inspirando un set decisivo al que llamamos ‘el bosque siniestro’, en el valle del río Rees».
Según Berry, Ayer tenía ideas muy definidas sobre el aspecto de la película. “Tenía que despertar admiración. Es inmensa. Es hermosa. Es Alaska. Pero cuando James y Odin comienzan su recorrido por una sucesión de desafíos, todo se vuelve más cerrado y amenazante. Nueva Zelanda nos dio todo eso».
Durante toda la producción, los cineastas recibieron un gran apoyo del gobierno de Nueva Zelanda. “Philippa Mossman, de la New Zealand Film Commission; Kahli Scott, de Film Queenstown Lakes; y Joseph Mooney, miembro del Parlamento por Southland, nos ayudaron a superar los obstáculos de filmar por toda la Isla Sur y en Auckland”, dice Lumpkin. “Nuestro gerente de producción local, Simon Ambridge, ayudó a reunir todos los recursos. La experiencia fue fantástica».
En las locaciones de South Island, los cineastas colaboraron estrechamente con los maoríes, las familias originarias de esa región. “Ser buenos guardianes de la tierra es una parte importante de su cultura”, dice Ayer. “Al principio de la preproducción nos invitaron a una ceremonia para reunirnos con ancianos maoríes y pedirles permiso para filmar. Nos entregaron una hermosa piedra pounamu de jade verde local que representa el cuerpo de una diosa. También recibimos una bendición tradicional el primer día de rodaje».
Para Hamilton, desde el principio parecía que una fuerza superior guiaba la película. “Hubo un grado de respeto por la tierra y por la gente que superó todo lo que había visto antes”, afirma. “La sostenibilidad fue extraordinaria. Estábamos en locaciones muy remotas, lo cual planteaba dificultades. El equipo tuvo que innovar y desarrollar técnicas nuevas.
En ocasiones, las locaciones elegidas no solo transmitían una sensación de aislamiento: estaban realmente aisladas y era difícil llegar a ellas. Muchas exigían largas caminatas y la capacidad de recorrer caminos de grava y senderos de tierra con todo el equipo y los demás recursos necesarios para una producción que llegó a tener hasta 450 personas trabajando en locación. “A uno de los lugares solo se podía llegar en helicóptero”, dice Ayer. “Solo podíamos transportar tres cargas de helicóptero y un máximo de 15 personas. No había un solo terreno plano».
“Las locaciones que creíamos que serían asombrosas resultaron aún mejores”, añade el productor ejecutivo D. Scott Lumpkin. “Pero la lejanía de algunas complicaba el acceso. Por fortuna, teníamos un equipo que comprendía los desafíos propios de esos lugares».

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