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Maradona y el arte de la gambeta cambiaria en Bolivia

Sergio Pablo Garnica Pantoja

En 2005, Mervyn King (gobernador del Banco de Inglaterra) acuñó la célebre “Teoría Maradona” para ilustrar la conducción de la política monetaria. Explicaba King que el legendario gol del astro argentino contra los ingleses en el Mundial de 1986 no ocurrió porque este hubiese zigzagueado en exceso, sino porque corrió en una casi perfecta línea recta. ¿El truco? Los defensores británicos actuaron en función de la expectativa: esperando un enganche a la derecha o a la izquierda, le abrieron un carril libre al centro. King postuló que la banca central puede influir fuertemente en la economía no necesariamente actuando sin tregua, sino guiando las expectativas del mercado. Si las señales son creíbles, el comportamiento del público hace el trabajo sucio por la autoridad económica.
En Bolivia asistimos a un intento de gambeta técnica similar, aunque con actores, reglas y tribunas profundamente distintas. Tras haber tocado picos angustiantes por encima de los 14 o 15 bolivianos por dólar, la cotización paralela ha experimentado un marcado freno e incluso retrocesos hacia el umbral de los Bs 9,80 – 12,00. Paralelamente, el mercado del dólar digital (USDT en Binance), que funcionó como el termómetro más dinámico, transparente y en tiempo real de la liquidez efectiva de divisas, reaccionó con violencia a la baja. ¿Hasta qué punto este “enfriamiento” es el resultado de un pase maradoniano del Banco Central de Bolivia (BCB) y hasta dónde puede sostenerse la caída?
Para entender este fenómeno es indispensable analizar el “efecto anuncio” desencadenado por el BCB en las últimas semanas. Mediante una batería de medidas agresivas (la suspensión temporal de compras de divisas al sector privado, la puesta a disposición de bolsas de USD 35 millones a la banca a Bs 12,10, y la inmovilización del 3% de los depósitos bancarios en moneda nacional durante seis meses), el ente emisor mandó un mensaje seco al arbitraje: si especulas al alza, la intervención te va a cortar el paso.
Sin embargo, a diferencia de la Inglaterra de King, el BCB no juega solo contra expectativas racionales, sino contra un mercado informal hiperconectado. Aquí entra el papel de los criptoactivos. El USDT se convirtió en la “cotización sombra” por excelencia de la economía boliviana. Cuando la incertidumbre campea, la prima de riesgo del Tether sube de inmediato por la liquidez inmediata que ofrece para transacciones de escala reducida. No obstante, al retroceder el paralelo en las calles o al encarecerse la liquidez en bolivianos por el encaje obligatorio y las señales de oferta oficial, el valor del dólar digital se desplomó en paralelo. El USDT probó ser no un mercado aislado, sino un espejo amplificado de las tensiones del dólar físico.
Ahora bien, la pregunta de fondo que arroja la lectura de los datos y gráficos de seguimiento es: ¿hasta dónde puede retroceder la cotización?
La compresión del tipo de cambio obedece, en gran parte, a un shock de expectativas e iliquidez temporal de bolivianos, no a un cambio estructural inmediato en la balanza de pagos ni a un torrente inagotable de reservas netas. La aprobación en comisiones legislativas del paquete de créditos internacionales, incluyendo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por cerca de USD 1.900 millones y otros financiamientos multilaterales, funciona como el combustible reputacional necesario para la gambeta. Si esos fondos ingresan y son ejecutados con disciplina fiscal, el tipo de cambio encontrará un piso de estabilización que difícilmente retornará a los añorados Bs 6,86, pero que bien podría consolidarse en un rango más manejable respecto a los picos de histeria colectiva.
Pero la Teoría Maradona tiene un límite: funciona solo mientras el mercado le crea al jugador. Cuando un banco central amaga reiteradamente sin contar con el respaldo real de divisas en las bóvedas, cuando el déficit fiscal estructural sigue devorando el crédito interno, o cuando los propios bolivianos nos saboteamos con bloqueos, los defensores del mercado dejan de abrirse hacia los costados y van directamente a romper la jugada.

El autor es economista, magíster en Políticas Públicas de la Universidad de Chile.

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