Bolivia está a la zaga de sus vecinos, con una economía devastada por los gobiernos de turno. Espera salvataje por organismos financieros internacionales. Pero con el firme propósito de reconducir su futuro. Supo, en este contexto, levantarse de las caídas más estrepitosas, provocadas por la irresponsabilidad, de quienes decían ser gobierno.
La coyuntura es muy crítica, se acumularon problemas económicos y políticos. La suspicacia, en este contexto, hace presa de quienes compiten en la arena política. Parece que estuvieran sentados sobre una “bomba de tiempo”. Una posible solución, al respecto, deberá surgir de la unidad nacional y del entendimiento, de todos los que representan al ejecutivo y legislativo. Y tendrían que deponer actitudes mezquinas, oportunistas y de cálculo político. Con el respaldo de las fuerzas vivas del país. Es el momento para solidarizarse con la Patria. Con miras a la transformación de Bolivia.
El destino nacional no debería estar supeditado a ciertos caprichos. Debería emerger de la voluntad política y del servicio incondicional, del trabajo, del esfuerzo y productividad cotidiana de unos y otros. Del encuentro de empresarios y asalariados, de comerciantes informales y de los trabajadores del sistema formal. Ellos deberían reiterar su apego a la Patria que los vio nacer.
Todos deberían deponer la ambición personal e interés sectario. Jalar la carreta, por lo tanto, hacia la transformación nacional. Que implica la construcción de un país competitivo, que genere suficientes ingresos y tenga estabilidad para honrar compromisos. Con tendencia a atraer inversiones y, asimismo, tenga la capacidad de imponer seguridad jurídica, mejorar el bienestar social y la calidad de vida de manera sostenible. Optimizar los sistemas de educación y salud en beneficio de la población. Profundizar, aprovechando el momento histórico, la democracia y, además, extirpar la corrupción, que desangra los recursos fiscales. Que Bolivia se constituya, en consecuencia, en un referente de la competitividad. Como Chile, nuestro vecino, que lidera la lista de países más competitivos de la región. Seguido por Uruguay y otros. Chile es el más desarrollado y Brasil el más rico de América del Sur.
Para superar, en esa forma, los resabios del pasado inmediato. Particularmente las trabas del atraso y de la dependencia. Construyamos una nueva Bolivia, como respuesta a los retos actuales. Con la perspectiva de allanar el camino hacia un mañana prometedor. No caigamos en los despropósitos del pasado, sino conduzcámonos iluminados por ideas e inquietudes renovadas. Y evitemos incurrir en los hechos de quienes destruyeron nuestro presente y nuestro futuro. Hechos que frustraron el crecimiento con desarrollo sostenible.
En suma: pensando tan solo en las nuevas generaciones, deberíamos aunar voluntades y esfuerzos para enfrentar la adversidad. De tal modo podemos logremos alcanzar el objetivo de una Bolivia competitiva. Ahora, porque mañana será tarde.
Hacer un país competitivo
Severo Cruz Selaez
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