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Híper corrupción

Eric L. Cárdenas del Castillo

Uno de los males de este tiempo, es la corrupción generalizada en todo el orbe, en especial en el ejercicio del poder político en todas sus ramas. Ya lo dice una sentencia en Política: “El que tiene poder, tiende a hacer uso y abuso del mismo”. Y no es que recién ahora haya corrupción, ésta existe con el ser humano, lo que sucede es que en este tiempo, los medios de información se han desarrollado y llegan a todo lado. Pero, además, se han derrumbado los valores éticos y todo es permisible y justificable, las impunidad es la nota y los mecanismo de control y sanción están afectadas por el mal.
La sociedad de este tiempo ha ido dejando los valores religiosos que en buena medida son de carácter moral y perdiendo el temor al pecado, Al contrario, el materialismo consumista es el que mueve las sociedades contemporáneas, todos quieren tener todo y como no se cuentan con los recursos necesarios, se busca el camino más fácil de acceder a la fortuna: la corrupción.
Se han emitido muchas leyes y normas que apuntan a frenar la corrupción, pero son normas que quedan en el papel, porque quienes están llamados a cumplirlas y hacerlas cumplir, son los primeros en incumplirlas, cayendo las sociedades en la figura de la “anomia”, es decir que las leyes no se cumplen o que son imprecisas y laxas. Precisamente se ha establecido que en los países donde hay muchas normas para todo, pero su cumplimiento es laxo, son considerados atrasados. Al contrario, en los países donde las normas no son muchas, pero su cumplimiento es estricto, existe más seguridad.
Otro de los factores que en este tiempo alientan la corrupción, es el sentido de la “honra”, es decir la estima y respeto a la propia dignidad, honestidad, rectitud de conducta. Este principio era conservado y transmitido a los hijos, pues la honra familiar era parte importante de su patrimonio, que había que cuidarlo y conservarlo. Hoy es más importante la viveza, para aprovechar cualquier oportunidad de hacer fortuna, no importa cómo, y la sociedad ya no sanciona (sanción social). Al contrario, festeja y considera al corrupto. Esto es tan evidente, que muchos corruptos que hicieron fortuna en el ejercicio de alguna función pública, luego son elegidos por el voto para ocupar otra alta función, se premia la corrupción.
Las leyes, normas y reglas, son para ser escritas, nada más, ya un ex presidente que gobernó el país casi durante catorce años, sentenció: “yo le meto nomás, ya mis abogados arreglarán el asunto”. Es decir la expresión de acometer cualquier acto y conducta, no importa si se atropella la ley y la ética. El “meterle nomás”, es la expresión que resume el pensamiento de este tiempo, en buena parte del mundo.
En el pasado año, luego de votar dos veces, elegimos un nuevo gobierno con la esperanza de que se iba a cambiar el estado de crisis institucional en la que vivimos, pues los candidatos del populismo al socialismo, quedaron casi marginados de la preferencia electoral. Sin embargo, pese a la crisis, en especial en lo económico, las medidas que ha tomado el gobierno, han sido lentas y de “parche”, no han sido tomadas medidas que cambien la estructura del modelo agotado.
En estos meses, en medio de la crisis, se han producido actos de corrupción que han sacudido la conciencia ciudadana, como el ingreso al país de 32 maletas llenas de dólares, según un parte de Estados Unidos y Brasil; luego el intento de enviar al exterior maletas llenas de oro físico por valor de 25 millones de dólares. Lo llamativo es que los implicados en esas conductas, como una exdiputada que utilizó un pasaporte diplomático caducado en el primer caso, y un individuo de 22 años que era el transportador del oro, luego de ser detenidos, han sido puestos en libertad, sin que se sepa quiénes eran los propietarios y destinatarios de las maletas, del oro. Lo mismo ha sucedido con las cajas fuertes del extraditado cabeza del narcotráfico, las que aparecieron totalmente vacías, luego hicieron aparecer algunas joyas y valores, que rechazó la fiscalía por ser entregadas a destiempo, quedando todo en nada.
Lo último es la aventura amorosa de un asesor del presidente del Estado, sobre quien su pareja hizo graves denuncias, en las que ha involucrado al mismo presidente y su familia, afectando la credibilidad del gobierno e involucrando a algunos gobernantes de países vecinos. Estos asuntos, afectan la Seguridad Nacional y la estabilidad democrática del país, ojalá sean esclarecidos prontamente.

El autor es abogado, politólogo, escritor y docente universitario.

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