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Hacerse un rollito

Ernesto González Valdés

Busco a mi amigo el diccionario para tratar de dar una mayor objetividad al tema que abordaré, encontrando diversas acepciones o usos (coloquiales) de la palabra rollo: 1) Objeto cuya materia toma forma cilíndrica. 2) Bollo o pan en forma de rosca. 3) Discurso largo, pesado y aburrido. 4) Mentira, historia inventada o falsa. 5) Relación amorosa, generalmente pasajera. 6) Pliegue de gordura…
Y pudiéramos citar muchas más, pero en esta ocasión, hago referencia a la posición que pudiéramos tomar cuando hace un poco de frío, cuando no nos cubren lo suficiente las piezas de ropa u otras.
Solemos arquear un tanto nuestro cuerpo, tratando de esconder nuestro cuello (como si fuésemos tortugas), cruzamos los brazos; los manos se ubican bajo las axilas, tratando de evitar la baja temperatura y, en el peor de los casos, acompañado de vientos helados. Nos hacemos prácticamente un rollo.
En los días helados, suelo correr un poco la puerta, para que entre aire (frío) fresco, tratando de buscar un equilibrio de grados de temperatura en el interior de la casa. A un té previo, le añado un sobrecito de azúcar sin calorías, de modo tal que me caliente un tanto. Y creadas las condiciones, mirar alguna serie de televisión o película, muchas de las cuales posteriormente me dan elementos para inspirarme.
Por supuesto, no estoy solo, a mi lado se ubica Nina, que presta atención –estirando su cuello en señal de alerta– cuando ve en la televisión a algún miembro de su especie (cánidos) o algún sonido como el ladrido o aullido o bien cuando suena un celular (¡es increíble, pero cierto!).
Nina es una de mis mascotas (Cocker Spanish), de siete años, pero es muy pequeña de tamaño, delgadita –de apenas unos 10 kilogramos– y que no me pierde pie ni pisada, a donde voy ella va. Pero volviendo al tema del frío, el ser humano es capaz de resistir una temperatura ambiente entre cero y menos 10 grados Celsius, por supuesto bien protegido. En el caso de las mascotas y en particular los canes, aguantan hasta 7 grados.
Temperaturas que nos obligan a abrigarnos tratando de conservar el calor del cuerpo humano y el perruno, ¿cómo?, sencillamente enrollándonos. Sea estando en cama o nos cubrimos con mantas y, a pesar de ello, diría que casi nos enrollamos –los humanos– tomando una posición fetal.
¿Y en el caso de los canes? Entre varias, una de ellas es en forma de ovillo, bola o rollo. Se rodean a sí mismos con la cola, se acurrucan, para retener mejor el calor corporal.
Luego, ¿quién imita a quién? ¿El can al humano o viceversa? Si bien se recoge en la historia que el lobo gris (Canis lupus) fue la primera especie que dio lugar a una población doméstica y estuvo presente en la mayor parte del hemisferio norte durante la última Edad de Hielo –cohabitado también por el hombre–, no queda dudas de que ambas especies, de forma independiente, buscaron su propia respuesta: hacerse un rollito.

El autor es Licenciado en Ciencias Pedagógicas.

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