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Las contradicciones de la Constitución

Tomando en cuenta que el pueblo boliviano está pidiendo tener una Constitución Política adecuada a nuestra realidad y sin flagrantes contradicciones, se hace imprescindible hacer posible que una Asamblea Constituyente cumpla con esa alta misión. Es decir que conduzca al país hacia el progreso, no al abismo como ocurre en la actualidad.

La actual Carta Magna, vigente desde 2009, está plagada no solo de contradicciones, sino también de sofismas, errores y falsedades de contenido y procedimiento. Como se sabe, fue estudiada por una Asamblea de casi 300 delegados y la etapa de aprobación duró más de seis meses, en medio de escándalos. Finalmente, esa aprobación inicial fue puesta en duda. La Asamblea se reunió enseguida en otras ciudades y, al final, comisiones parlamentarias la corrigieron, aumentaron y aprobaron. No la aprobó la Asamblea. Luego fue sometida a referéndum, que le dio su respaldo para ser procurada por el presidente Evo Morales y compañía.

Ese documento fue publicado en toda forma, pero, que se sepa, no ha sido objeto de estudios profundos, pese a que en el país hay miles de abogados salidos de universidades públicas y privadas. Como no ha sido objeto de análisis para hacer correcciones, en la práctica es rechazado por sus incoherencias.

En la CPE se encuentra, ante todo, grandes contradicciones. La primera señala que Bolivia es un Estado Plurinacional, pero está formada solo por una nación. Supuestas naciones étnicas no tienen  Estado, ni en proyecto. Es una falsedad decir que Bolivia es un Estado Plurinacional y ya no es la nación boliviana, en la que participan nacionalidades en extensión.

Otra contradicción es decir que la Constitución Política garantiza la propiedad privada para los campesinos dueños de parcelas, lo que no es cierto, porque, de inmediato, otro artículo de ese texto señala que esos campesinos no pueden vender sus lotes de hambre y, por tanto, resulta que no son dueños. Eso en vista de que quien no puede vender lo que es de él, no es dueño de ese objeto.

Otro caso es el del Poder Judicial que se dice que tiene independencia, pero todos sus miembros superiores son electos primero por altas autoridades y al final recién por el pueblo, sin conocerlos. Se debe agregar que ese sistema de elegir magistrados por voto universal fue rechazado en el resto del mundo.

Otro error de esta Farsa Magna es el pluralismo, que está establecido en los más de 300 artículos de la Constitución Política. En efecto, en lo que se refiere a la economía, Bolivia adquiere todo tipo de formas económicas y todas están en práctica. Cada quien puede hacer lo que le convenga, ya sea aplicar populismo, feudalismo, comunismo, socialismo, capitalismo, etc. Cada quien hacen lo que le pida el cuerpo. En esa forma el país es una olla de grillos. No tiene un solo destino y se rige por la espontaneidad.

Finalmente, se puede observar que muchos piden reformas constitucionales, pero lo hacen en forma genérica, lo cual no tiene valor. Los pedidos deben ser concretos y así tendrán más efecto.

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