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Caída del consumo de la población

El anacrónico sistema económico que se vive en Bolivia, basado en la Constitución Política puesta en vigencia en 2009, ha causado la caída del consumo de la población en general. Es tan grave la situación, que gran parte de la sociedad consume alimentos importados por el Estado, empresas privadas y otros que ingresan por el contrabando.

Ya han desaparecido muchos productos nativos y, en algunos sectores de la economía, el cultivo de la coca ha sustituido a la de alimentos.  En el sector oriental, los campos producen granos de soya y otros para la exportación y un mínimo para la agroindustria. En el pasado prevalecía la producción interna de alimentos para el pueblo y abastecía a los consumidores, tanto en calidad como en cantidad. Ese resultado negativo para la población se debe a la política agraria impuesta durante veinte años por gobiernos populistas, pero no hoy no se advierte algún signo de que sea sustituida por otra moderna.

Esa política fue denominada como “Seguridad Alimentaria”, sin embargo, como no se tomó en cuenta varios factores que impiden que sea realidad, ahora más bien debería ser denominada como inseguridad alimentaria, que es un problema sin solución, pese a la llegada de nuevos gobernantes.

Tan atrasada es la política agraria, que considera que el consumo determina la producción, erróneo punto de vista que solo existió hace más de un siglo. Esa opinión es no son sólo errada, sino también falsa, pero todas las energías son orientadas por ese punto de vista arcaico. A esa idea económica equivocada, se suma una disposición introducida por el MAS en la Constitución Política en vigencia, que ha quitado a miles de campesinos pequeños productores el derecho de propiedad, así como otros derechos para las comunidades. Pese a la gravedad del asunto, las autoridades respectivas lo miran con indiferencia.

En cuanto al problema de la tierra, la errada política agraria ha dispuesto la parcelación sostenida de terrenos ocupados por los campesinos, pues solamente reconoce el derecho a la herencia de la tierra en las propiedades pequeñas. Esa medida ha creado más minifundio y enseguida el microfundio y, finalmente, el surco fundio, que hoy existe en las zonas rurales del país.

Como es sabido, la producción determinada la forma de los otros factores. Si es de orientación feudal, los otros puntos son también feudales, etc. Por tanto, aquí se está retrocediendo a la economía agraria feudal, mediante el precepto populista de que hay que retroceder al tiempo de las comunidades para avanzar hacia formas más avanzadas de economía. Y saltando la economía capitalista¸ proceder a practicar el   socialismo. ¡Es un verdadero absurdo!

Bolivia siempre ha sido un país agrario y cuando fue comprendida esa característica, ha sido una potencia. Ahora se piensa en la minería, el gas y algo de industria, pero por lo menos son temas de segundo, plano. Si el país quiere seguir adelante, debe volcar su mirada a la agricultura, empezando a resolver el cadente asunto de la tierra.

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