En una coyuntura complicada por los efectos de la crisis económica, irregularidades en el abastecimiento de carburantes y denuncias de supuestos actos de corrupción, el analista político Carlos Cordero advirtió que intereses políticos usan temas como el caso Cerimedo-Beller para impulsar narrativas de desprestigio hacia el Gobierno, en busca de forzar una ruptura del sistema democrático, pese a que ninguna de las acusaciones confirma supuestos actos irregulares en la administración del Estado.
Según el analista político, en el país nuevamente se está tratando de posicionar una “narrativa fatalista” destinada a desprestigiar al gobierno del presidente Paz, en busca de forzar una dimisión en el corto tiempo o esperar que sea un proceso revocatorio el que termine con la actual administración.
Observó además que, ciertos intereses apelan a los denominados movimientos sociales y el malestar de algunos grupos, para forzar una ruptura en el sistema democrático a través de medidas de presión como movilizaciones y bloqueos, similares a los ya vistos meses atrás.
“Lo que se está viendo es una construcción exagerada de algunos hechos, por ejemplo, el caso Cerimedo”, explicó Cordero, puntualizando que el asesor argentino construyó personalmente a su alrededor una imagen de exitoso estratega que trabajó para varios presidentes, posición desde la que también fue creando una estructura de corrupción, vínculos obscuros y otras acciones negativas que finalmente derivaron en problemas de carácter personal.
Para Cordero, es cuestionable que, al hablar de actos dolosos en los que pudo haber incurrido el asesor político, inmediatamente se busque vincularlo estrechamente con el presidente, su gobierno y hasta su familia, cuando la única realidad es que se conoce de ciertas relaciones, más no se ha comprobado que existan hechos de corrupción, manejos dolosos del aparato estatal o tráfico de influencias.
“Todo eso tendrá que probarse en su momento, lo único cierto es que el señor Cerimedo está acusado de un intento de asesinato por el que está preso. Lo que la narrativa opositora quiere hacer, a través de algunos intelectuales muy lúcidos, es exagerar o generar este escenario cercano a la crisis política para volver al poder, o que otros grupos tomen el poder previa ruptura de la democracia”, expuso el analista en declaraciones a Fides.
Además, comparando la actual realidad del Gobierno, con eventos a los que pasadas administraciones debieron enfrentar para mantenerse en el poder, Cordero recordó la “Presidencia Sitiada” a la que hizo referencia el expresidente Carlos Mesa en un libro, obra en la que describe su período de mandato (entre 2003 y 2005), como un escenario de extrema polarización social, presión de sectores populares y demandas regionales, sumados a la falta de un respaldo partidario tradicional en el Parlamento, factores que derivaron en serias dificultades para administrar el Estado hasta forzar una dimisión.
“Esto es algo que está ocurriendo el día de hoy, el gobierno del presidente Rodrigo Paz está siendo asediado por una serie de oposiciones políticas que lo que están buscando permanentemente es su renuncia, para ello apoyan estas narrativas de la conflictividad interna, supuestas desinteligencias, delitos, errores y hasta corrupción”, indicó, recordando que recientemente, varios líderes políticos con representación parlamentaria rechazaron con vehemencia la postura del presidente sobre desechar las alianzas para buscar directamente el respaldo de legisladores. Lo que generó advertencias de una postura opositora aún más dura.
Finalmente, puntualizando que todo gobierno debe lidiar con ese tipo de problemas, en diferente medida, el analista insistió en que la administración del presidente Paz está siendo asediada por gran cantidad de problemas a los que se suman errores internos, sobre los que se busca generar desestabilización y crisis política.
Es en esa coyuntura en la que tienen lugar participaciones en medios de comunicación y redes sociales, buscando posicionar narrativas fatalistas de crisis, apelando una la memoria colectiva en la que todavía está muy presente la acción de movimientos sociales o partidos políticos definiendo la continuidad o la finalización de gobiernos. “Todo eso está fresco en la memoria y hay partidos que creen que por haber ejercido el gobierno los últimos veinte años, creyéndose dueños de la historia, de la política y del Estado, hoy a lo que aspiran es a volver al poder instalando narrativas de crisis”, apuntó.
Esta semana, resaltando que las investigaciones por el caso Cerimedo-Beller no hayan sido declaradas en reserva y se lleven delante de forma abierta, la diputada por la alianza Libre, Sofía Rocha, afirmó que es importante exigir que las denuncias y acusaciones de la operadora política Nadia Beller se respalden con pruebas, tomando en cuenta que no puede permitirse que se busque la caída de un gobierno mediante rumores y chismes.
“Lo que esperamos es que la señora Beller presente las pruebas correspondientes porque ya no se puede permitir que diferentes personas estén simplemente tratando de bajar un gobierno con chismes y con rumores. Si van a ir en contra de un gobierno que sea con pruebas”, expresó la legisladora representante del departamento de Cochabamba, insistiendo en que es necesario exigir a todas las personas que denuncian supuestas irregularidades en la administración del Estado, presenten pruebas ante las instancias correspondientes.
Exagerando escenarios
Intereses apelan a narrativas para forzar una crisis política
> Observan que en el país nuevamente se está tratando de posicionar una “narrativa fatalista”, en busca de forzar una dimisión en el corto tiempo o esperar que sea un proceso revocatorio el que termine con la actual administración. > Cuestionan que al hablar de actos dolosos en los que pudo haber incurrido el asesor político Fernando Cerimedo, inmediatamente se busque vincularlo estrechamente con el presidente, su gobierno y hasta su familia. > Ven que el gobierno del presidente Paz está siendo asediado por una serie de oposiciones políticas que buscan permanentemente su renuncia, para ello apoyan narrativas de conflictividad interna.
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