En una de sus arengas cotidianas dirigidas a la población, el presidente Rodrigo Paz ha denunciado que la administración anterior gastó todos los recursos disponibles en las arcas públicas, por lo que el Estado se ha quedado sin presupuesto. Por ello la crisis económica que padece el país va a continuar por algún tiempo más. En consecuencia, se espera que desde las esferas financieras del país, de asesores oficiales y extraoficiales, surjan ideas para devolver al país la tranquilidad que tanto anhela.
De todas maneras, la confesión es valedera, porque refleja la verdad, como no se le había escuchado en campaña electoral, cuando ofrecía una “nueva Bolivia” y sin necesidad de endeudarla con préstamos de organismos financieros internacionales. Sin embargo, la dura realidad es que ahora el país se encuentra en estado calamitoso, no por obra del gobierno presidido por Paz Pereira, sino porque nefastos gobiernos del MAS, a cargo de Evo Morales Ayma y Luis Arce Catacora, respectivamente, le han dejado al Estado en esas condiciones. Además, el primer mandatario actual todavía no ha puesto en práctica las recetas que anunció, con optimismo y seguridad, durante la etapa eleccionaria. Es más, cuando han pasado algo más de nueve meses de gestión, en primer lugar, no llegan las inversiones y, en segundo, no son aplicadas todas las medidas necesarias para que el país no dependa para vivir de créditos externos, a costo del endeudamiento del pueblo.
El anuncio de que Bolivia está consumiendo más y no tiene suficientes ingresos económicos, es conocida, pero no se previó que dicho problema seguiría agravándose. En todo caso, la única solución consiste en que el país se ponga a producir y que por las exportaciones entren divisas. Hay que intentar esa fórmula de solución, ante nuestra alarmante debilidad económica, agravada, reiteramos, por veinte años de “masismo” en el gobierno.
Sin embargo, el país puede obtener los ingresos económicos para revertir tan deplorable situación. Con algo de ingenio, las autoridades del sector de Economía podrían encontrar recetas para llegar a ese objetivo.
Al respecto, recordemos que el gobierno de Andrés Santa Cruz, ilustre mandatario, recibió al país en estado de ruina, debido a más de cien años de crisis económica, agravada por males como hambruna, revoluciones, guerrillas, invasiones extranjeras y otros. En efecto, Santa Cruz, en cinco años de gestión, convirtió a Bolivia en una potencia económica, política y militar, aplicando medidas adecuadas. Ese sistema duró casi cincuenta años y sin inversiones extranjeras, solamente con el esfuerzo de los bolivianos.
En todo caso, en la coyuntura actual la declaración presidencial es importante para gobernantes y gobernados. ¡Por el hilo se llega al ovillo!
Confesión sobre escasez de dinero
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