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DEDO EN GATILLO (Tenosinovitis Estenosante)

Lic. Jaime J. Ticona Pardo, Fisioterapeuta Kinesiólogo –  72556224

Diagnóstico y Manejo Fisioterapéutico

El dedo en gatillo, o tenosinovitis estenosante, ocurre por un atrapamiento mecánico de los tendones flexores (superficial y profundo) al deslizarse a través del sistema de poleas digitales, específicamente en la polea A1 a nivel de la cabeza del metacarpiano. Un microtraumatismo repetitivo o fuerzas de cizallamiento generan inflamación, engrosamiento y, eventualmente, la formación de un nódulo tendinoso que dificulta la extensión fluida del dedo.

 

Mecanismo Biomecánico y Etiología

El conflicto de espacio altera la relación contenido-continente. Al flexionar el dedo, el nódulo tendinoso atraviesa la polea A1 estenosada; al intentar extenderlo, el nódulo queda atrapado distal a la polea, produciendo el clásico bloqueo o salto brusco.

 

Factores de riesgo: Movimientos repetitivos de prensión manual, uso prolongado de herramientas y enfermedades sistémicas concomitantes como diabetes mellitus o artritis reumatoide.

 

Dedos más afectados: Dedo anular, pulgar y medio.

Clasificación Clínica (Escala de Green)

  • Grado I (Pre-gatillo): Dolor localizado en la polea A1 y sensibilidad a la palpación; sin bloqueo evidente.
  • Grado II (Activo): Atrapamiento o salto demostrable, pero el paciente logra la extensión de forma activa.
  • Grado III (Pasivo): Bloqueo severo que requiere asistencia de la mano contralateral para lograr la extensión (Grado III-A) o incapacidad de flexionar por completo (Grado III-B).
  • Grado IV (Fijo): Deformidad fija en flexión por contractura articular secundaria.

 

Tratamiento Fisioterapéutico Basado en la Evidencia

En estadios I a III-A, el tratamiento conservador muestra tasas de éxito elevadas sin necesidad de infiltración o liberación quirúrgica.

 

  1. Inmovilización Funcional (Ortesis)
  • Uso de ortesis a medida en extensión de la articulación metacarpofalángica (MCF). durante 4 a 6 semanas, dejando libres las interfalángicas. Esto reduce la fricción en la polea A1 y favorece el remodelado tisular.

 

  1. Terapia Manual y Modulación del Dolor
  • Masaje de fricción transversal profundo (Cyriax): Sobre la polea A1 para flexibilizar la fibrosis tisular.

 

  • Terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT): Aplicación de baja a media energía para estimular la angiogénesis y desinflamar la vaina tendinosa.

 

  1. Ejercicio Terapéutico y Deslizamiento Neural/Tendinoso
  • Deslizamiento tendinoso: Secuencia de posiciones (mano abierta, garra, puño plano y puño completo) para maximizar la excursión del tendón flexor sin carga excesiva.

 

  • Movilización activa dosificada: Ejercicios de extensión isométrica y estiramiento pasivo controlado de la cadena flexora.

 

En casos donde persiste la contractura fija (Grado IV) o fracasa el abordaje conservador tras 8-12 semanas, la liberación percutánea o quirúrgica de la polea A1 es la indicación principal, seguida de rehabilitación postquirúrgica inmediata para evitar adherencias.

“EL MOVIMIENTO ES TU PROPIA MEDICINA, SOLO HAY QUE AJUSTAR LA DOSIS”.

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