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La Paz, vanguardia de la nacionalidad

La insurrección del pueblo paceño ocurrida el 16 de julio de 1809, contra el régimen colonial español, constituye un suceso inmarcesible que merece la celebración más emotiva, porque es un hito fundamental para el establecimiento de la nación boliviana. Desde entonces, La Paz no ha dejado de estar en la vanguardia de las luchas sociales, para lograr un mejor futuro para los bolivianos.

Cabe resaltar que tal levantamiento poblacional por la independencia, dio paso a la conformación de una Junta Tuitiva y por primera vez a un gobierno libre. En consecuencia, fue una revolución pensada para lograr la desvinculación del imperio ibérico.

Posteriormente, la nación consiguió máximo desarrollo nacional bajo el gobierno de Andrés Santa Cruz. Enseguida, la población paceña derrotó, en 1871, al tirano Mariano Melgarejo, quien había instaurado en la flamante nación el feudalismo. Y entre 1898 y 1889, los paceños después de  derrocar a los conservadores que intentaban prolongar la existencia del sistema de colonato en el medio rural y urbano, lograron que La Paz sea la sede de gobierno. Es más, los resabios de ese sistema feudal fueron destruidos para instaurar la nación y la democracia.

En acontecimientos posteriores, los habitantes de La Paz se han mantenido firmes en la lucha por metas nacionales. Por su definida visión histórica, desde entonces la población paceña no ha dejado de levantarse contra oprobiosos sistemas de gobierno, marcando, al mismo tiempo, los nuevos objetivos a ser alcanzados.

Durante la etapa republicana, esa conducta política paceña ha sido invariable y, más que nunca, fue puesta a prueba durante veinte años de nefastos gobiernos del MAS, que dejaron al país en una grave crisis de todo orden, de la cual será muy difícil salir. Es que los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce equivocadamente condujeron a Bolivia según políticas populistas e instrucciones emanadas por líderes del Socialismo del Siglo XXI, ideología fracasada en el mundo.

Pero el pueblo paceño, que mantiene viva la llama de la magna rebelión de 16 de julio de 1809, está siempre atento para luchar contra todo gobierno despótico e ineficiente, por el espíritu progresista que le caracteriza. Por ello la población boliviana, sigue con gran interés los objetivos históricos planteados desde La Paz.

Por su parte, las actuales autoridades deben esmerarse para atender las urgentes necesidades de la población paceña y del resto del país, de acuerdo con los objetivos trazados para una nación que quiere vivir en democracia, única receta que se avizora que es correcta para alcanzar un mejor futuro y no con ideologías utópicas como el socialismo, con el que durante los pasados veinte años se ha cometido atrocidades, con el resultado de enormes pérdidas, no solo económicas, sino de orden político, social, etc.

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