Es insólito cómo campesinos de la región andina han sido conducidos a luchar contra toda medida progresista a su favor. La prueba de ello es la rebelión que protagonizaron durante cincuenta días, oponiéndose a un régimen democrático que quiere su desarrollo. Nos referimos a que la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz Túpac Katari paralizó la economía en el departamento paceño, motivada por la ideología populista, según la cual, su forma de vida, producción y propiedad, debe retroceder a tiempos cuando no había el dinero y prevalecía el intercambio de productos entre tribus.
Dicha agrupación determinó sumarse a un cruel bloqueo de caminos, luego de la emisión de la ley de conversión de la propiedad pequeña en mediana, sin considerar que era voluntaria y que facilita el acceso a créditos bancarios para campesinos parcelarios. Esa actitud es consecuencia de haberse impuesto en el sector campesino la ideología anarquista del reynaguismo, a través de politiqueros del MAS, entre ello Evo Morales y Álvaro García Linera.
Esa ideología tenía, además, el objetivo de prohibir la venta de parcelas de campesinos comunarios y del tiempo de las haciendas, para estatizarlos e impulsar el socialismo, sin pasar previamente por la etapa capitalista y democrática. Esa prohibición implicaba eliminar el derecho de propiedad de la tierra, forma de facilitar la colectivización esclavista de la agricultura. Ese programa está concebido en algunos artículos de la actual Constitución Política.
Pero si al campesino parcelario se le prohíbe vender su parcela, se le está quitando el derecho de propiedad y la misma propiedad, o sea dejarlo en la pobreza, ya que, de esa manera, deja de percibir la renta de la tierra que trabaja y hacer con su terreno lo que le convenga.
Así, la Constitución y otras leyes del gobierno de Evo Morales atentan contra la propiedad de los hombres del arado. A esa política agraria se debe la falta de alimentos en Bolivia, la migración de los agricultores a países vecinos, el contrabando, el narcotráfico, etc.
Los campesinos de la Federación Túpac Katari, se opusieron a la mencionada norma de conversión de la pequeña propiedad en mediana y durante más de cincuenta días también bloquearon gran parte del territorio boliviano. Sin tomar en cuenta que con tan nefasta medida de presión también afectaban a campesinos que migraron a la ciudad para subsistir.
Por ello, campesinos dueños de parcelas podrían volver a pedir que se apruebe la venta de tierras, como lo hacen propietarios de terrenos en ciudades y particularmente los dueños de tierras en el oriente. En esa forma, no habría la discriminación implantada por el régimen de Morales. Igualmente, los dirigentes de la Federación Túpac Katari, deberían permitir el progreso del campesinado y no condenarlos a la espantosa miseria en que ahora viven, debido al rechazo a la mencionada ley de conversión, que podría favorecer a campesinos. En caso contrario, la Túpac Katari seguirá obrando como organización también reaccionaria, con dirigentes no dispuestos a perder poder.
Campesinos contra medidas progresistas
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