Con frecuencia el presidente Rodrigo Paz en sus discursos insiste en señalar que trámites de ciudadanos, por diversos motivos, que son realizados en la administración estatal, encuentran trancas que obstaculizan. Sin embargo, sus esfuerzos para hacer cambios también “se trancan”, por interrupciones de origen sospechoso. Es decir que esos esfuerzos quedan anulados, sin que se sepa dónde se originan las trancas. De esa manera, el mundo sigue andando y las soluciones tardan en llegar, mientras el país sigue en marcha hacia atrás.
En efecto, el presidente Paz, sus ministros, parlamentarios¸ autoridades, asesores y los que giran alrededor del poder, no saben de dónde proviene esa actitud “tranca”, que no es una causal oculta, sino solo un efecto. Por tanto, cuando únicamente se lucha contra los efectos¸ cada problema crece como una bola de nieve.
No solo eso. La causa objetiva que produce la tranca de todas las actividades del país, como en un círculo vicioso, es la actual Constitución Política del Estado Plurinacional, nacida en 2009, durante un gobierno del MAS, documento que algunos políticos populistas consideran que ha sido escrita en piedra, por lo que sería inmodificable. Sin embargo, muchos critican la actual CPE y dicen que necesita ser reformada, de acuerdo con la realidad.
Como se anticipa, la causa medular por la cual las actividades de todo tipo en Bolivia no se realizan en condiciones normales, es la actual Constitución Política, doctrina que deben cumplir todos los ciudadanos bolivianos. En particular, el primer artículo de ese texto, ha desviado el curso normal del desarrollo histórico, de atrás hacia adelante y lo ha cambiado por otro anti ético, que implica marchar del presente al pasado remoto.
Es suficiente leer ese artículo de la CPE para comprobar que todo lo negativo que está ocurriendo en el país, se debe a la imposición del “pluralismo”, que está destruyendo a la nación boliviana. La prueba de ello es el desorden actual en el país, donde prevalecen las medidas de presión que han trancado al país y no lo dejan avanzar. Y los causantes de tal situación dañina para el pueblo mantienen la idea de que hay que avanzar hacia atrás, cacareando ideologías populistas, las mismas que han sido plagiadas por una burocracia insensible del Estado, la cual también tranca todo lo que pasa por sus manos.
La carta constitucional de Evo Morales, también llamada “farsa magna” ha desintegrado al país en todos los sentidos. Es más, lo está dividiendo, después de anunciar que cada departamento funcionará con sus propias leyes, su propio sistema de producción. Es más, hasta con su propia moneda. En esa forma, se retrocede del utilitarismo al fraccionalismo.
Todo eso y mucho más, se origina por la Constitución Política tranca que impera en el país. Por ello, mientras no sea reformada o sustituida por otra, la crisis actual seguirá indefinidamente, para pesar de las altas esferas del poder.
