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Producción, rara palabra en Bolivia

En particular, en medios políticos del país, la palabra producción es casi desconocida. Pero la falta de producción determina el bajo crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), así como de otros indicadores económicos, lo que afecta a la población por varias causas. Al respecto, algunos partidos que se interesan en llegar al gobierno, no hacen referencia al término y más bien hacen gala de imponer a la ciudadanía nuevos impuestos y, por otro lado, dedicarse a derrochar dinero público para satisfacer requerimientos principalmente de sus partidarios. Nunca piensan en la importancia de impulsar la producción.
Sin embargo, la producción determina el crecimiento económico de un país y también de su cultura, así como el desarrollo de ideas políticas. Al observar programas de gobierno de los partidos que luchan por llegar al poder, en ninguno de ellos se encuentra planes para aumentar la producción y trabajar más. Casi todos los partidos hablan de mejorar la economía y ofrecen la creación de fuentes de trabajo, aumento de salarios, etc. Pero no dicen que aumentarán la producción, vale decir apoyando a la industria, agricultura y otros rubros, de los que viven los trabajadores y el mismo Estado con funcionarios públicos.
Tampoco se habla de crear polos de desarrollo y facilitar las inversiones privadas y externas. Por el contrario, ponen en fuga a los empresarios que desean hacer inversiones productivas en nuestro país. Al parecer, los partidos políticos no saben que la base de la existencia de una nación es la producción y no gastar en cosas insulsas el dinero estatal. Los casos de mal manejo económico por gobernantes, en ese sentido, son innumerables y alarmantes.
Por ejemplo, se ha gastado dinero público para dar muerte a la producción nacional, con políticas erradas. Demagógicamente se ha ofrecido “industrializar” al país, para hacer una competencia desleal a los productores nativos. Esas políticas económicas han determinado la salida de Bolivia de muchas industrias. Es más, se ha fomentado el contrabando y empresas han perecido por la competencia de productos más baratos, pero de menor calidad. Por ello esa política económica populista ha hundido al país en la miseria y el endeudamiento.
Además, durante los gobiernos del MAS han sido cooptados los sindicatos obreros y se han convertido en gremios que lo único que esperan es la mano del Estado y las subvenciones para sobrevivir. Esas subvenciones, son otra forma de atentar contra la producción y hacer que el país no produzca. De esa manera, partidos políticos no ayudan a crear riqueza, sino a derrochar dinero público que podría servir para impulsar la producción de campos agrícolas, fábricas, negocios. Y no habría paros, huelgas y demás problemas, como ocurre en otras naciones de gran producción y desarrollo.
De ahí que la palabra producción, debe ser el primer punto de todo programa partidario, pues es el motor del desarrollo, la gobernabilidad y la tranquilidad social.

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