Durante estas últimas semanas, los bloqueadores de caminos se ocuparon de requisar cualquier vehículo, motocicleta y hasta bicicleta, en los que gente de áreas rurales trataba de hacer ingresar a la ciudad de La Paz algunos alimentos, sea para sus familiares o para venderlos. La negativa era terminante y procedían a incautarlos. Pero buses repletos de gente del Chapare, además de otros motorizados, sí podían ingresar, venciendo toda barrera, solo mostrando “autorizaciones” de los “mandos del bloqueo”, según informaciones de prensa. La pregunta es si con ese accionar quieren matar de hambre a la gente de esta urbe, e incluso a la de El Alto.
Sin ánimo de exagerar, alguien dijo: “buscan matarnos por inanición, como hizo Joseph Stalin, el dictador ruso, contra los ucranianos, allá por la década de los 30”. En esa parte del mundo, entre los años 1932-1933, se hizo morir de hambre a millones de personas. Por ello el 26 de noviembre de 2022, el entonces canciller alemán, Olaf Scholz, declaró que “el hambre no debe ser usada como arma nunca más”, al conmemorar la hambruna a la que fue sometido el pueblo de Ucrania en ese entonces. Y como un homenaje a quienes murieron, anunció el envío de cereales, precisamente de origen ucraniano, y otros alimentos, a países en riesgo de hambruna, como Afganistán, Madagascar, Etiopía, Sudán, Yemen, Kenia, y Nigeria, en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA).
El canciller recordó la hambruna «provocada deliberadamente por Stalin que mató a más de 3,3 millones de hombres, mujeres y niños ucranianos». Y se declaró el nonagésimo aniversario del Holodomor (matar de hambre, en idioma ucraniano), que devastó Ucrania en esos años.
En esa oportunidad también se puntualizó: «los rusos pagarán por todas las víctimas del Holodomor y responderán por los crímenes de hoy». Por su parte, Andriy Yermak, jefe de la administración presidencial ucraniana escribió en Telegram, que “en noviembre de 1932, el líder soviético Joseph Stalin envió a la policía a incautar todo el grano y el ganado de las granjas ucranianas recién colectivizadas, incluida la semilla necesaria para plantar la próxima cosecha. Millones de campesinos ucranianos murieron de hambre en los meses siguientes”. Al respecto, el historiador Timothy Snyder, de la Universidad de Yale, considera que fueron «asesinatos en masa claramente premeditados».
A propósito de lo que acontece con los bloqueos en La Paz, da la impresión que tuvieran esa finalidad perversa y hasta criminal, al no dejar que pasen alimentos, lo que ha ocasionado un brutal encarecimiento del costo de vida, dando paso además a la especulación, que impide desde hace semanas alimentarse adecuadamente a millares de personas que ya consideran un lujo, por ejemplo, llevarse a la boca un trozo de carne de res o pollo. Todos esperan que tan sombría situación se resuelva de una buena vez para “volver a comenzar”, por cuanto la esperanza es lo último que se pierde.
www.facebook.com/dafoheradio
