Reiterando que el país necesita cambios radicales para cerrar definitivamente el ciclo del modelo sindicalista, improductivo y depredador de los recursos públicos que se instaló durante 20 años, la exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek, sostuvo que el gobierno del presidente Rodrigo Paz tiene la responsabilidad de definir con claridad un nuevo rumbo; sin embargo, si no se consolida este cambio, se abre la puerta al retorno del pasado.
“Venimos advirtiendo que Bolivia necesita cambios radicales si realmente quiere cerrar el ciclo (…). Hoy, esa advertencia deja de ser teórica y se vuelve urgente. La amenaza es flagrante: sindicatos movilizados, bloqueos, pliegos petitorios inviables y una escalada de presión que no es espontánea ni aislada. Es la demostración de una estrategia clara”, aseguró Rek a través de sus redes sociales, advirtiendo que los planes de desestabilización y desgaste tienen la finalidad de forzar un retorno anticipado al poder de quienes aún no han renunciado a su proyecto.
En su criterio, Evo Morales y su entorno no han desaparecido del todo y actualmente se rearticulan en un contexto regional donde la izquierda busca recomponerse, esperando y maniobrando para que el nuevo poder político no logre consolidarse con rapidez y firmeza.
Asimismo, observó que mientras la nueva administración se muestra tardía para reaccionar articulando una estrategia sólida que blinde al país frente a una ofensiva del pasado, organizaciones como la COB van ocupando espacios y se muestran como articuladores de cabildos y demandas que desafían no solo al gobierno, sino a cualquier lógica de reconstrucción económica. Situación que preocupa porque el problema ya no es de una administración en particular, sino un tema nacional.
“Los bolivianos hemos atravesado dos décadas de desgaste. Primero resistiendo lo inevitable. Luego, luchando por una salida democrática. Esa salida finalmente se logró, pero hoy corre el riesgo de diluirse entre la lentitud, la indecisión y la falta de respuestas a la altura del momento; todos somos parte interesada y somos también factores determinantes de esa lentitud”, indicó la exlegisladora.
En sus análisis también advierte que el Parlamento parece haber sido atrapado en un mundo paralelo, donde disputas menores, interpelaciones estériles y protagonismos mediáticos nublan la vista y provocan que se ignore la gravedad del actual escenario, poniendo en peligro lo que se ha conquistado.
“Pero hay una pregunta incómoda que no puede seguir eludiéndose: ¿dónde están los sectores empresariales? ¿Por qué no hay una reacción clara, firme y pública en defensa de un modelo que les permitiría producir, invertir y crecer? El silencio, en este momento, también es una forma de renuncia”, alertó.
En esa línea, reiteró que el gobierno del presidente Rodrigo Paz tiene la responsabilidad de definir con claridad el nuevo rumbo del país, pero también necesita de respaldo.
“Sin apoyo político, económico y social decidido, cualquier intento de cambio será insuficiente. Es momento de un gran acuerdo nacional. No retórico, sino operativo. No declarativo, sino efectivo. Porque ya no hay margen para titubeos”, insistió Rek, advirtiendo que, si no se logra consolidar un nuevo rumbo, se abre la puerta, otra vez, al pasado.
Anteriormente, la exlegisladora cruceña había señalado que Bolivia no ha dejado de estar en crisis, sino que transita peligrosamente hacia una fase más peligrosa, la del desgaste acelerado por la indecisión.
En su criterio, aunque el modelo fracasado que planteó el “masismo” como solución a los problemas del país, fue desechado por la población, sus operadores siguen ahí, expectantes, esperando el momento de regresar, por lo que cada retroceso del gobierno les abre la puerta un poco más.
“Mayo de 2026 debió marcar un punto de inflexión. El momento de asumir costos y ordenar el rumbo. En cambio, nos encuentra atrapados en cálculos políticos, medidas a medias y señales contradictorias. Y en política, dudar también es decidir, pero a favor del deterioro”, añadió.
Las medidas son conocidas y no admiten más postergación: reducción real del gasto público, cierre de empresas estatales inviables, apertura efectiva a la producción privada y liberalización económica. No hay caminos intermedios que funcionen.
Cada día sin avanzar en esa dirección no es neutro: erosiona la autoridad, fortalece el chantaje y reinstala a quienes viven de la presión y el bloqueo como método de poder.
“La discusión ya no es técnica. Es política. Es una cuestión de voluntad: ¿se va a gobernar o se va a administrar el desgaste hasta el colapso? La única salida sigue siendo la misma: un gran acuerdo nacional que deje de lado la mezquindad y articule al poder político con el aparato productivo. Ese acuerdo no puede seguir siendo una consigna; necesita convertirse en decisión”, finalizó.
Asegura exsenadora Rek
Si no se consolida nuevo rumbo, se abre la puerta al retorno del pasado
> Afirman que Morales y su entorno no han desaparecido del todo y actualmente se rearticulan en un contexto regional, esperando y maniobrando para que el nuevo poder político no logre consolidarse con rapidez y firmeza. > Lamentan que el Parlamento, con disputas menores, interpelaciones estériles y protagonismos mediáticos, ignore la gravedad del actual escenario y ponga en peligro lo que se ha conquistado. > El gobierno del presidente Rodrigo Paz tiene la responsabilidad de definir con claridad el nuevo rumbo del país, pero también necesita de respaldo.
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