Aunque se levantó la subvención al diésel, este combustible, en el mercado internacional, sigue en ascenso por lo que Bolivia sigue comprando caro del exterior y vendiendo barato en el mercado interno; los precios de la gasolina y el GLP son más caros aún en los países vecinos por lo que el contrabando de combustibles sigue siendo un gran negocio.
El importador de combustibles, Alejandro Serrate, considera que Bolivia debe conformar una central de compras de combustible y entablar relaciones directamente con las refinerías de otros países productores, no así con los intermediarios.
